Nuevas normas de circulación: la Ingeniería Civil ante una movilidad más segura y centrada en las personas
Miércoles, 30 Septiembre, 2026La movilidad urbana e interurbana continúa transformándose. Bicicletas, Vehículos de Movilidad Personal (VMP), motocicletas, peatones y vehículos convencionales comparten cada vez con mayor intensidad un espacio cuya ordenación requiere normas, pero también infraestructuras capaces de responder a nuevas formas de desplazamiento.
En este contexto, el próximo uno de octubre de 2026 entra en vigor la modificación del Reglamento General de Circulación aprobada por el Gobierno para mejorar la protección de los denominados usuarios vulnerables de la vía. Por primera vez, la normativa incorpora expresamente esta figura, referida a aquellas personas que, por el medio de desplazamiento utilizado o por determinadas características físicas, presentan un mayor riesgo de sufrir lesiones en caso de siniestro vial.
La propia Dirección General de Tráfico sitúa la reforma dentro de un cambio de paradigma producido durante las últimas dos décadas: de una movilidad centrada fundamentalmente en la carretera y en el vehículo a otra que concede mayor protagonismo a las personas y los entornos urbanos.
Bicicletas y VMP: nuevas reglas para una movilidad en expansión
Uno de los principales bloques de la reforma afecta a los Vehículos de Movilidad Personal. Se establece una edad mínima de 15 años para conducirlos y pasa a ser obligatorio el casco de protección, además del chaleco reflectante durante la noche o cuando exista escasa visibilidad. Para quienes utilicen estos vehículos profesionalmente, el chaleco deberá emplearse en todo momento.
La norma permite además que, fuera de los núcleos urbanos, las autoridades puedan autorizar la circulación de VMP por infraestructuras segregadas del tráfico motorizado, como vías ciclistas o carriles bici. Esta previsión conecta directamente la regulación con la planificación y el diseño de las redes de movilidad, ámbitos en los que la Ingeniería Civil tiene una intervención determinante.
También se refuerza la protección de los ciclistas. En vías interurbanas desaparecen las excepciones al uso del casco, mientras que los conductores que adelanten a una bicicleta deberán reducir su velocidad al menos 20 km/h respecto del límite de la vía. Cuando existan varios carriles en el mismo sentido, será obligatorio realizar el cambio completo de carril, además de respetar una separación lateral mínima de 1,5 metros.
En ciudad, los ciclistas circularán preferentemente por el centro del carril y los vehículos motorizados deberán mantener una distancia mínima de cinco metros respecto del ciclista que les preceda. Asimismo, los ayuntamientos podrán permitir, mediante señalización, la circulación de bicicletas en ambos sentidos en determinadas calles de un único carril limitadas a 30 km/h o menos.
Una infraestructura que debe anticipar los conflictos
Estas modificaciones plantean también un reto técnico. La convivencia entre modos de transporte no depende exclusivamente del comportamiento individual de sus usuarios: la geometría de las calles, la señalización, la visibilidad, las intersecciones, los carriles segregados o la gestión de las velocidades condicionan directamente la seguridad vial.
La Ingeniería Civil interviene precisamente en esa capa estructural de la movilidad. Una regulación que concede mayor protagonismo a bicicletas, peatones y VMP requiere analizar cómo se distribuye el espacio disponible y cómo se resuelven los puntos de interacción entre usuarios con velocidades, dimensiones y grados de protección muy diferentes.
Los nuevos criterios, por tanto, deberán tener también su reflejo progresivo en la planificación de la movilidad municipal y en el diseño, adaptación y conservación de las infraestructuras viarias.
Nuevas medidas para motoristas y protección de ocupantes
La reforma introduce igualmente cambios para motocicletas y ciclomotores. Se establece el uso de calzado cerrado en todo tipo de vías y de guantes de protección en vías interurbanas. Además, bajo determinadas condiciones de congestión y previa señalización, las motocicletas podrán circular por el arcén derecho sin superar los 30 km/h.
En materia de seguridad pasiva, desaparecen determinadas excepciones al cinturón de seguridad que afectaban, entre otros, a conductores de taxi, vehículos de mercancías y vehículos destinados a la enseñanza de la conducción.
No obstante, algunas disposiciones tendrán un calendario diferente. La obligación relativa al alumbrado permanente de los VMP y determinados requisitos de homologación de los cascos entrarán en vigor el uno de octubre de 2027. La aplicación de la obligación relativa a los guantes homologados dependerá además de la entrada en vigor de la correspondiente orden ministerial sobre sus especificaciones técnicas.
Carriles de emergencia: gestionar la carretera desde su propio diseño
Una de las novedades con mayor relación directa con la gestión viaria es la regulación del denominado carril de emergencia. Cuando se produzca una retención y los vehículos estén detenidos o circulen a velocidad muy reducida, deberán desplazarse hacia los laterales para crear un espacio central que facilite el acceso de los servicios de emergencia.
También se refuerza la seguridad ante vehículos inmovilizados, accidentes, operaciones de auxilio o trabajos de mantenimiento. Los vehículos que los rebasen deberán dejar una separación lateral mínima de 1,5 metros y reducir su velocidad al menos 20 km/h respecto del límite de la vía.
En episodios de nieve, además, cuando la circulación se encuentre dificultada en autopistas y autovías se prohibirá adelantar y los vehículos deberán utilizar únicamente el carril derecho, manteniendo despejado el izquierdo para los vehículos de emergencia y las máquinas quitanieves.
Son medidas que ponen de relieve una cuestión esencial en Ingeniería Civil: una infraestructura segura debe estar preparada no solo para la circulación ordinaria, sino también para responder adecuadamente ante emergencias, incidencias y operaciones de conservación.
Los caminos escolares en el Reglamento
La nueva regulación incorpora asimismo medidas específicamente urbanas. Entre ellas destaca el reconocimiento jurídico de los caminos escolares seguros, definidos por la DGT como conjuntos de vías acondicionadas para favorecer que niños y niñas puedan desplazarse a los centros educativos caminando, mediante transporte público o utilizando modos no motorizados.
También se modifica el funcionamiento de determinados pasos de peatones semaforizados: como regla general, la luz verde para peatones no podrá coincidir con la señal ámbar intermitente dirigida a los vehículos.
Estas medidas refuerzan una tendencia ya presente en numerosos proyectos urbanos: diseñar las calles no únicamente como corredores destinados a absorber tráfico, sino como espacios públicos multimodales en los que deben convivir movilidad, accesibilidad y seguridad vial.
Ingeniería Civil para una movilidad centrada en las personas
La reforma del Reglamento General de Circulación introduce obligaciones individuales, pero su alcance va más allá. Proteger eficazmente a los usuarios vulnerables requiere también revisar intersecciones, estudiar velocidades, mejorar la señalización, crear itinerarios ciclistas coherentes, garantizar recorridos peatonales accesibles y planificar adecuadamente el espacio destinado a cada modo de transporte.
En todas estas actuaciones resulta fundamental la participación de los Ingenieros Civiles, profesionales directamente relacionados con la planificación, proyecto, Construcción, explotación y conservación de las infraestructuras de transporte.
La evolución normativa confirma así un cambio progresivo en la concepción de nuestras calles y carreteras: la Seguridad Vial ya no puede entenderse únicamente desde el vehículo, sino desde la relación entre las personas, la infraestructura y el territorio. Y es precisamente en esa relación donde la Ingeniería Civil tiene uno de sus principales retos para los próximos años.
