Actualidad

El 22 de septiembre, Día Europeo Sin Coches

Miércoles, 22 Septiembre, 2021

El 22 de septiembre se celebra el Día Europeo Sin Coches, que pone fin a la Semana Europea de la Movilidad. La celebración de esta fecha, que coincide con la crisis de petróleo de 1974 y que fomentó Europa, se celebra a nivel internacional para concienciar sobre el papel del vehículo en las sociedades actuales y la necesidad de la incorporación de medios de transporte más sostenibles. 

Según los datos aportados por la Fundación Aquae, un vehículo produce 590kg de C02 por cada 5.000 kilómetros, siendo el responsable del 60% de las emisiones de 2016 en toda Europa. Pero eso no es todo, dado que su proceso de fabricación también contamina y mucho: en total, como si el vehículo recorriera 60.000 kilómetros. 

Ante estos datos, entidades supranacionales como la Unión Europea se han sumado a la Agenda 2030 y a la consecución de nuevas modalidades de transporte y de hábitos sociales que permitan la reducción de emisiones y un uso moderado del vehículo. 

El tren que conecta Europa

Dentro de las acciones de la Unión Europea y en el marco de los planes NextGenerationEU, se ha apostado por el ferrocarril como un medio de transporte sostenible y viable tanto para el tráfico de mercancías como de personas. 

Connecting Europe Express es un tren que se encuentra, actualmente, recorriendo la Unión Europea para concienciar sobre el uso eficiente de este medio y dentro del Año Europeo del Ferrocarril. Con un trayecto que dio inicio en Lisboa el pasado dos de septiembre y que acabará el próximo siete de octubre en París, se anima a todos los europeos a acercarse a sus diferentes paradas y a conocer el modelo propuesto por la UE para el futuro del tren.

En total, el proyecto recorrerá 26 países y más de 100 ciudades con el objetivo principal de fomentar el uso del tren para el transporte de mercancías y la comunicación de personas, uno de los grandes retos de la Unión Europea para las próximas décadas, tal y como se resume en la web del Parlamento Europeo: “El transporte representa el 25 % de las emisiones de gases de efecto invernadero. Sin embargo, el ferrocarril es responsable de tan solo el 0.4 % de dichas emisiones en la Unión Europea. Al estar en gran medida electrificado, se trata del único medio de transporte que ha reducido considerablemente sus emisiones desde 1990, lo que justifica su papel fundamental en el turismo sostenible. Con unas cifras muy bajas de accidentes, es el medio de transporte por tierra más seguro: entre 2011 y 2015, solo 0,1 muertes por mil millones de pasajeros / km son causadas por accidentes ferroviarios, frente a 0,23 por accidentes de autobús, 2,7 por accidentes de tráfico y 38 por motocicletas (2011-2015)”. 

SmartCities

Hace unos días, en el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, analizábamos los elementos clave de las Ciudades de los 15 minutos, en contraposición a las SmartCities, más enfocadas al uso sistemático de la tecnología para la mejora de la habitabilidad de las urbes y a la consecución de objetivos medioambientales. 

En el caso de las llamadas Ciudades Inteligentes, éstas se han convertido en las aliadas perfectas para el desarrollo de nuevos medios de transporte y para la reducción de emisiones. Según Iberdrola, éstas han de seguir una serie de principios básicos para ser consideradas como tal:

  • Empleo de las tecnologías de la información y de la comunicación.
  • Automatización y control de edificios.
  • Planificación urbana eficiente.
  • Movilidad urbana y transporte público sostenible.
  • Gestión inteligente de los residuos tóxicos.
  • Mejora de la sostenibilidad ambiental.
  • Preocupación por el entorno social.
  • Tecnologías aplicadas a la educación.
  • Tecnologías aplicadas a la salud.
  • Sistema de comercio electrónico.
  • Transparencia entre gobiernos y ciudadanos.
  • Open data.

“Cada día más de 180.000 personas se trasladan a una ciudad para vivir. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) prevé que en 2050 la población mundial ascenderá a 9.000 millones de habitantes, de los cuales el 70% vivirá en centros urbanos. Teniendo en cuenta que las metrópolis consumen ya más del 75% de la producción de energía mundial y generan el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), muchas urbes han apostado por reciclarse estratégicamente —y transformarse digitalmente— para dar respuesta a algunos de los grandes desafíos globales: aumento de la población, polución, escasez de recursos, gestión del agua o eficiencia energética (Iberdrola)”. 

La ciudad no es el problema, es la solución

Se trata del lema utilizado por la plataforma ciudadana chilena Urbanismo Social, que plantea las ciudades como espacios en los que trabajar el desarrollo social desde el uso de las infraestructuras y la aplicación de un urbanismo éticamente responsable.

Si bien no hay una definición cerrada de lo que es el urbanismo social, desde el punto de vista de la Ingeniería Civil éste consistiría en la construcción de elementos de abastecimiento de servicios básicos y de áreas de recreo para facilitar la vida en la ciudad, creando un espacio social cómodo, equitativo y útil para sus habitantes. 

La función social del Ingeniero Civil y de profesionales de la Construcción, en este ámbito, es cada vez más importante: “El problema actual que tenemos por delante, consiste en articular los módulos de morfología urbana, con el tejido urbano, pensando la ciudad como un sistema complejo de relaciones espaciales, funcionales, económicas, sociales y de movilidad. Debe tener en cuenta las interacciones entre las diferentes partes de la urbe, considerando la escala de lo edificado y los sistemas viarios como punto de partida, dentro de la dimensión de grandes espacios, enfrentándose a lo territorial en un horizonte urbano que demanda nuevos parámetros en la confrontación con algo siempre mucho mayor. No hay ciudad genérica, hay solo caso a caso; más allá de algunos elementos comunes que vamos encontrando aquí o allá (Roca Gallery)”. 

En estas ideas se apoyan medidas como la Semana Europea de la Movilidad que termina hoy. Con iniciativas como la reducción de la velocidad del tráfico rodado en las ciudades a 30 kilómetros por hora (ya implantada en España) y la creación de zonas peatonales y de bajas emisiones (como el recién modificado Madrid Central), desde la Unión Europea se están creando áreas de respeto al viandante con un doble propósito: la reducción del cambio climático (objetivo principal del Día Europeo Sin Coches) y la disminución de la siniestralidad.

Para esta reconfiguración de las ciudades, tal y como se comentaba anteriormente, es necesario un nuevo paradigma de la Construcción y su aplicación a través de profesionales experto en la creación y en la gestión de urbes e infraestructuras asociadas, el Ingeniero Civil. 

Más información sobre la Semana Europea de la Movilidad, aquí.