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La AEC en el Día Mundial de la Carretera. La carretera conectada, en tiempo de descuento

Lunes, 11 Octubre, 2021

El once de octubre se celebra el Día Mundial de la Carretera, que conmemora el primer congreso internacional de la infraestructura, celebrado en 1908 en París. El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas ha querido sumarse a la celebración con su participación en esta fecha, una vez más.

En esta ocasión, ha contado con la Asociación Española de la Carretera (AEC) y con su Director General, Jacobo Díaz, para conocer mejor el futuro próximo de estas infraestructuras, en base a los nuevos modelos de vehículos que discurrirán por ella. 

Condiciones de contorno

Se asume, con carácter general, que la movilidad por carretera va a sufrir un cambio tecnológico importante con la irrupción del vehículo conectado y autónomo. De hecho, se espera que, para 2035, el 25% de la producción global de vehículos presente ambas características de fábrica.

Estos cambios en los vehículos y en las tecnologías embarcadas en los mismos, deben ir acompañados de una imprescindible adaptación de la infraestructura viaria, tanto física como digital, que permita combinar la inteligencia del vehículo con la inteligencia de la carretera, favoreciendo el despliegue de nuevas soluciones de movilidad con el objetivo de mejorar la seguridad, reducir las emisiones y optimizar la eficiencia del tráfico. 

En esta reflexión no puede faltar una referencia a aquellos elementos clave que abrirán la puerta a ese proceso de cambio. Entre ellos, destaca la necesidad de una adaptación física de la red viaria. Porque, no nos engañemos, no será posible plantear soluciones digitales si no garantizamos un buen estado de conservación de nuestras redes viarias (pavimento, señalización vertical, marcas viales, etc.), así como infraestructuras de apoyo que den soporte al correcto funcionamiento de los servicios basados en la digitalización (espacios para paradas de emergencia, sistemas de control de accesos, etc.). El desafío es claro: poner el cuentakilómetros a cero para construir los cimientos de una nueva movilidad por carretera. 

Este gran reto debe convertirse en el ámbito de trabajo más relevante para las administraciones responsables de la gestión de las vías. En este sentido, la Comisión Europea ha trasladado al Parlamento la necesidad de un planteamiento global de la UE a propósito de la movilidad conectada y automatizada, en virtud del cual se establezca una agenda europea clara, prospectiva y ambiciosa. 

En el contexto español, se está redactando la nueva Ley de Movilidad, en la cual la conectividad de las carreteras y sus servicios asociados deberían de tener un papel relevante. También la Dirección General de Tráfico, a través de su Plataforma DGT3.0, está impulsando el lanzamiento de servicios cooperativos en las carreteras españolas, para favorecer la conducción conectada.

Adaptación digital de la red

En definitiva, los importantes cambios que se avecinan en la movilidad por carretera precisan de la preparación, de la modernización y de la adaptación de nuestras infraestructuras viarias. Este nuevo paradigma puede suponer una gran oportunidad para el sector de la movilidad por carretera, posicionándose como un agente clave para la movilidad del futuro y abriendo las puertas a nuevas oportunidades de negocio. 

Así, ante la pregunta de cómo se está gestando esa revolución digital en el contexto de las infraestructuras viarias, hemos de desviar la mirada hacia dos factores: la movilidad conectada y la digitalización de las infraestructuras. En efecto, la implantación del 5G abre un nuevo marco de oportunidades que ya se está desarrollando a un buen ritmo y que pivota sobre vehículos conectados entre sí y, a su vez, con la infraestructura, generadores de una ingente cantidad de datos que permitirían una gestión dinámica de la información del tráfico y de la red viaria, al igual que de elementos de contexto como la climatología o la presencia de otros usuarios, transmitiendo información en tiempo real a los proveedores de servicios, actores públicos y privados de todo tipo y a los usuarios finales. 

Este complejo entramado hace posible la materialización de tendencias como la “Mobility as a Service” para viajeros y mercancías, prestando especial atención a la última milla en grandes entornos urbanos y proporcionando soluciones para los ámbitos rurales más alejados, lo que permite también dar una respuesta óptima al reto demográfico. Favorece, además, la intermodalidad y la micromovilidad, prioriza la seguridad y la ciberseguridad, se prepara para desencadenar una mejor respuesta frente a desastres naturales -relacionados o no con el cambio climático- y frente a aquellos efectos que pudieran derivarse de la acción humana. 

Pero es que, además, nos encontramos ante un escenario de desarrollos tecnológicos que, lejos de lo que pudiera parecer, no está necesariamente ligado a las grandes autopistas y ejes de comunicación; la conectividad de las infraestructuras viarias es, a día de hoy, un asunto recurrente en las redes locales de carreteras, que, aunque más modestamente, también están avanzando hacia un proceso de digitalización que hace años era inimaginable.

De todo ello, se desprende que la gestión conectada de la totalidad de nuestra red viaria es, sin duda alguna, no solo una posibilidad absolutamente viable en el corto y en el medio plazo, sino una demanda urgente que permitirá transformar el tablero de juego de las actuaciones de gestión de las redes y de las transferencias de información con el usuario. 

A nadie se le escapa que todavía queda mucho camino por recorrer, pero existen numerosos proyectos que han logrado superar la fase de investigación y aplicación piloto y que ofertan ya servicios. Sin ir más lejos, el sector público ultima la creación de una plataforma de datos que permitirá dar pasos de gigante en esta línea, abordando retos como la adaptación digital, las plataformas de almacenamiento seguro de datos o la digitalización del sector público. 

Beneficios

¿Y cuáles serán los beneficios que todo ello reportará a los ciudadanos? Podemos enumerar algunos, como la mejora de la seguridad, reduciendo significativamente el número de fallecidos y heridos graves a consecuencia de accidentes de tráfico; reducción de las emisiones de gases a la atmósfera; adaptación de las infraestructuras al cambio climático; mejora de la calidad del servicio; reducción de los costes del transporte; mejora de la eficiencia energética; generación de empleo… Aunque hay muchos más.

Beneficios para toda la sociedad y, sobre todo, para los usuarios del sistema de transportes, que también tendrán que poner de su parte, adaptando conductas, preferencias y aptitudes a la nueva oferta de movilidad. Además de la creación y del desarrollo de un nuevo mercado de servicios asociados a la infraestructura. 

Tenemos por delante numerosos retos y un ambicioso objetivo: cambiar el modelo de movilidad por carretera para hacerlo más seguro, sostenible y conectado. Tenemos los ingredientes y los actores y sabemos cómo hacerlo. Por ello, es urgente –y debería ser prioritario- que los marcos legales se adapten a esta ola de transformación digital que requiere el modo de transporte por carretera. 

Estamos en fase de descuento. No hay tiempo que perder.

Autor. Jacobo Díaz Pineda. Director General de la Asociación Española de la Carretera (AEC).