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Día Mundial del Urbanismo en el CITOP

Lunes, 08 Noviembre, 2021

El ocho de noviembre se celebra el Día Mundial del Urbanismo. Se trata de una fecha creada por el Urbanista argentino Carlos María della Paolera, educado en París y con una alta consciencia de la relevancia de la planificación y de la organización de las ciudades para su favorable habitabilidad. 

En 1940, se celebró la primera edición de este día mundial, siempre a manos de su propulsor quien, además, ya en 1934, ideó un símbolo (en colores azules, amarillos y verdes) para esta disciplina.

Pero, ¿cómo se define el urbanismo? Según la Real Academia Española, éste hace referencia a tres acepciones diferentes:

  • “Conjunto de conocimientos relacionados con la planificación y desarrollo de las ciudades”.
  • “Organización u ordenación de los edificios y espacios de una ciudad”.
  • “Concentración y distribución de la población en ciudades”. 

Atendiendo a dichas definiciones, vamos a analizar en qué consiste realmente el urbanismo y su papel en las sociedades modernas. Así, vamos a centrarnos en la segunda de las acepciones, la relativa a la organización de los espacios de una ciudad, para destacar el porqué de la importancia de un día mundial. 

Si bien el urbanismo como tal se comienza a “institucionalizar” ya en la época moderna, esta disciplina comienza mucho antes. Ya en el antiguo imperio romano se organizaban las urbes de tal manera que, en la medida de lo posible, todas siguieran unas reglas básicas. 

“La ciudad romana estaba rodeada por una muralla y su trazado urbano se establecía con cierta regularidad, siguiendo el modelo etrusco y helenístico, en torno a las dos calles principales perpendiculares, el cardo y el decumanus. En el lugar donde estas dos calles se unían se establecía el foro, donde se construían los edificios más importantes: la curia (para las asambleas del Senado), el pletorio, desde donde se gobernaba, etc”.

“El foro, en un principio, era un lugar comercial, pero fue progresivamente adquiriendo un carácter más noble y político, mientras que los foros comerciales se fueron desplazando a otros lugares de la ciudad”.

“Las puertas de entrada a la ciudad romana se encontraban en las salidas del cardo y del decumanus, pero también en otros puntos de la ciudad. Solían estar flanqueadas por dos torres con estancias donde se situaba la guardia. También había estancias encima de los arcos de entrada. Normalmente tenían uno o dos vanos, cubiertos con bóvedas de cañón (ArteEspaña)”.

Al igual que ocurrió con los romanos, que se fijaron en las protourbes griegas, los siguientes imperios organizaron el territorio en base a sus necesidades, especialmente defensivas. De esta manera, en España “ya en la Edad Media, la invasión musulmana trajo consigo la desaparición de núcleos del sur y en el norte aparecen varios de nueva planta”.

“Durante la Edad Moderna, el carácter defensivo cobra importancia, lo que se refleja en el plano de la ciudad, sobre todo en las fronterizas y costeras que refuerzan su carácter de fortificaciones considerándose como. No hay que olvidar la creación de nuevas ciudades en el Nuevo Mundo, creación que en número no ha sido superado todavía, y que responden a una serie de patrones recogidos en la Leyes de Yndias, en la recopilación hecha en tiempos de Felipe II. Las ciudades tenían calles trazadas a cordel y la situación de los principales edificios (casa de Gobierno, Iglesia Mayor...) y espacios públicos (plazas) están perfectamente determinados (Wikipedia, Historia del Urbanismo en España)”.

Si continuamos de manera continua por el recorrido del urbanismo en nuestro país, llegamos al siglo XVIII, con una idea ilustrada de las ciudades, que se caracteriza por espacios abiertos, edificios funcionales y monumentos que combinan la necesidad de crear belleza con una función meramente burocrática, como las puertas de acceso comerciales. 

El urbanismo pronto cambió de bando, pasando de suplir una necesidad de defensa, a una de función burocrática y de servicio al Estado a la de albergar cantidades ingentes de población llegada del área rural de España a ciudades como Madrid, Barcelona o Bilbao. Es entonces cuando, en 1892, se aprueba la Ley del Ensanche, como el conjunto de medidas para la construcción de entornos periféricos en las grandes urbes que dieran, de manera organizada, cobijo a los trabajadores necesarios en el desarrollo económico industrial de nuestro país. 

“Hasta la Guerra Civil se sigue con la continuidad de los procesos urbanísticos anteriores. Hay una reforma interior de los centros históricos, derribos, realineaciones, saneamientos, etc. También se articuló el espacio urbano con la consolidación de los ensanches y potenció el desarrollo ya que era una forma válida de producir espacio urbano. Posteriormente, entre 1939 y 1959, se da la autarquía económica. Es una situación de declive llamada "etapa de la miseria urbana". A partir de aquí se inicia un intervencionismo total (Wikipedia)”.

El urbanismo ahora

¿Y ahora? Actualmente, las ciudades buscan soluciones ante dos grandes problemas: 

  • El incremento continuo de la población en un espacio que presenta limitaciones de crecimiento de espacio.
  • El cambio climático.

Si bien en las épocas anteriores, los retos que se presentaban a los Ingenieros Civiles eran bien distintos, ahora el enemigo es más nítido. Con la Agenda 2030 apremiando (falta menos de una década para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible), las ciudades han de reconvertirse en verdes y enfocada a la Nueva Movilidad.

¿Cómo se consigue esto? A través de cuatro grandes pilares:

  • Profesionales especializados, donde destacan los Ingenieros Civiles, históricamente los encargados de la organización del espacio.
  • Nuevas tendencias, aplicada en dos vertientes. Por un lado, en las antiguas ciudades ya establecidas, con la limitación de tráfico rodado y la inclusión de vías peatonales, especialmente en los entornos periféricos, donde se da un trazado menos saturado de monumentos y edificios protegidos. Por otra, en los ensanches (una ampliación más de los llevados a cabo durante la industrialización), de manera ordenada y siguiendo las clásicas manzanas, con inclusión de espacios verdes y la deslocalización de servicios centrales. 
  • Nuevos hábitos entre la población. Esto se trata de fomentar a través de la Movilidad Multimodal o el uso, por parte de los habitantes de las grandes ciudades, de los diferentes transportes públicos de manera indiferenciada y múltiple en un único trayecto. Esto se ha de conseguir mediante consorcios de las entidades gestoras de éstos y de asociaciones de vecinos de las urbes. 
  • Infraestructuras. A las ya existentes, ciudades como Madrid ya han apostado por el derrumbe de los llamados “scalextric” para el fomento de infraestructuras “amables”, aquellas que permiten el paso de los peatones y la anteriormente citada Movilidad Multimodal: intercambiadores, nuevas trenes de conexión con el aeropuerto y vías verdes entre los principales espacios de ocio de la capital. 

En el Día Mundial del Urbanismo, es imprescindible conocer su evolución a lo largo de la historia de nuestro país para conocer sus principales objetivos y retos. Éstos se han modificado a lo largo de los siglos, pasando de la defensa de las grandes urbes estratégicas a la consecución de espacios más amables. 

Sobre el CITOP

El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas se suma, una vez más, a la celebración del Día Mundial del Urbanismo para la defensa del papel de los Ingenieros Civiles en la creación y en el mantenimiento de espacios urbanos sostenibles.