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Grandes Infraestructuras. La nueva capital de Egipto

Jueves, 18 Noviembre, 2021

En las dos últimas entregas de “Grandes Infraestructuras” del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, hemos hablado de infraestructuras de una destacada importancia, tanto por su función como por su tamaño, pero aún no terminadas. En octubre, tratamos el Canal de Estambul, que cuenta con tantos adeptos como enemigos. En noviembre, seguimos en Oriente Próximo para conocer una de las últimas grandes obras faraónicas, la nueva capital de Egipto.

Aún sin nombre definitivo, la Nueva Capital Administrativa (NCA) se extiende a 50 kilómetros de El Cairo, la que seguirá siendo el centro político del país, en parte debido a su recorrido histórico. 

Propulsada por el Presidente, Abdel Fatah al-Sisi, elegido en 2014 tras las revueltas sociales, se define como “un proyecto de 45.000 millones de dólares (La Vanguardia)”. Así, “la nueva capital tiene casi el tamaño de Singapur y ha sido vista como una solución a la sobrepoblación de El Cairo, que tiene más de 20 millones de habitantes”.

La iniciativa acogerá, previsiblemente, a seis millones de residentes y a más de 50.000 funcionarios, los cuales ya se han comenzado a desplazar hacia la ciudad, con un periodo de seis meses de adaptación al nuevo entorno. 

La primera Smart City de Egipto

Un nuevo parlamento, una nueva residencia oficial, una ópera y zonas verdes. Son los elementos más característicos de esta urbe, que viene a suplir la falta de espacio de El Cairo para albergar a sus más de 20 millones de habitantes.

Con un presupuesto de 45.000 mil millones de dólares, son más de 20.000 obreros los encargados de levantar la ciudad en tiempo récord. Además, la segunda mayor metrópoli de Egipto (por detrás de El Cairo) se ha postulado como la primera ciudad inteligente del país.

Además de una ordenación urbanística propia de las urbes modernas (y tan alejada de la imagen de la capital política), los grandes espacios verdes y las grandes avenidas han cedido terreno a las infraestructuras inteligentes. 

“La primera fase abarcará 250 km2 y puede albergar a hasta dos millones de habitantes […]. Las empresas inmobiliarias están anunciando nuevas viviendas con hipotecas de más de diez años, una rareza en un país donde las hipotecas suelen pagase por adelantado (La Nación)”.

Modernos hospitales, universidades y transporte público que se unen al gran movimiento de población: “Unos 50.000 empleados públicos deberán vivir en la ciudad, cifra que deberá duplicarse en los siguientes tres años. El gobierno construyó también viviendas de bajo costo en asentamientos satélite alrededor, dirigidos a los trabajadores públicos. Asimismo, lanzó un proyecto de monorraíl de 4.500 millones de dólares que conectará El Cairo con la nueva capital”.

Los grandes retos

Como ocurre con todas las grandes infraestructuras y obras públicas, surgen problemas a los que tanto la población como el gobierno han de hacer frente. 

Si bien se trata de una solución a la sobrepoblación de El Cairo, se trata de un parche. Tal y como explican los expertos en Urbanismo, la tendencia habitual será la unión de las dos ciudades, volviendo al problema inicial y sobredimensionándolo. Se pasará, entonces, de los 20 millones de la capital política a los 26 millones de habitantes, sumados los de la CNA. 

Además, cómo no, surgen rasgos políticos que no complacen a todos. Ya los antiguos faraones tendían a la creación de nuevas urbes, especialmente de carácter administrativo, para aislarse del pueblo y dejar un legado que, los opositores al Presidente, ven con recelo. Más cuando la constructora que está llevando a cabo el proyecto es de origen chino (la misma que construyó los hospitales en Wuhan en tiempo récord). Un punto que no ha gustado especialmente a la comunidad internacional.

Por último, las últimas voces de Ingenieros Civiles expertos alertan del peligro de implantar una ciudad occidental en pleno desierto, dado que cada país ha de adaptar los conocimientos y las técnicas de construcción al entorno. Más con una situación atípica en países como Egipto: la creación de viviendas de lujo, que supone un incremento de la ya preocupante desigualdad social, con créditos hipotecarios apenas existentes en la zona. 

Con fecha de inauguración de diciembre de 2021, tras el retraso producido por la COVID, la nueva capital, aún sin nombre definido, está llamada a ser un paradigma del urbanismo moderno.