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El Ingeniero Civil en… las Smart Roads

Miércoles, 12 Enero, 2022

“Una carretera inteligente es una carretera que incorpora tecnología de generación de electricidad solar, para mejorar el funcionamiento de los coches autónomos, para recargar los vehículos eléctricos, para la iluminación de la vía y para vigilar el estado de la carretera (Wikipedia)”.

Esta definición, desafortunadamente, no incluye todos los aspectos por los que una Smart Road se considera como tal. En definitiva, una Smart Road es aquella carretera que aplica la última tecnología disponible para la consecución de los objetivos de perdurabilidad, de seguridad y de obtención de datos para la mejora de estas infraestructuras. 

Pero existen algunos autores, como Jacobo Díaz Pineda y Elena de la Peña González, que incorporan criterios de sostenibilidad y de respeto al Medio Ambiente, además de la parte de financiación, tal y como se recoge en el artículo “Smart Road, la carretera del siglo XXI”, mencionado en Dialnet: “La idea de Smart Road está basada en la definición de un concepto amplio e integrador que incorpore todos los aspectos y esfuerzos para la mejora del sector viario que se han puesto en marcha en los últimos años, tales como las mejoras ambientales, la tecnología para la gestión del tráfico, el análisis del ciclo de vida en la construcción y explotación, la mejora del diseño viario para tener en cuenta las limitaciones de los usuarios y las últimas soluciones para su financiación”.

Se ha avanzado en cuanto a criterios aplicados a estas infraestructuras y, también, en lo relacionado con los objetivos que las carreteras persiguen: “Tienen tres objetivos claros: aumentar la eficiencia en la conducción, mejorar la seguridad y reducir la contaminación en el Medio Ambiente. Estas carreteras inteligentes son el siguiente paso en la revolución de la movilidad iniciada por los vehículos autónomos que integran Sistemas Avanzados de Asistencia al Conductor, o ADAS (Advanced Driving Assistance System) (El Economista)”. 

En este punto, en lo referente a los nuevos sistemas y a las herramientas para la consecución de carreteras inteligentes, cabe señalar el empleo del BigData y de la Inteligencia Artificial, pero ¿es esto suficiente?

Según lo referenciado por la Asociación Española de la Carretera, en las conclusiones del Segundo Congreso Español de Smart Roads, "ha de existir comunicación entre los grandes gestores de datos, que han de crear normas para medir de forma estandarizada el rendimiento de los sistemas inteligentes utilizados o que la industria tecnológica y la industria viaria han de colaborar para lograr ese modelo de movilidad segura, sostenible, conectada y autónoma”.

Es entonces donde interviene el Ingeniero Civil, en relación directa con un conjunto de profesionales de diferentes ámbitos, para la gestión de estos metadatos y para su aplicación, de manera correcta, al uso que se realiza de las infraestructuras. “El internet de las cosas (IoT), el Big Data, la Inteligencia Artificial (AI), los sensores, la blockchain y las redes 5G jugarán un papel muy importante para la consolidación de este sector (El Economista)”, también los pavimentos fotovoltaicos y la conexión directa de los vehículos autónomos a la propia carretera, generando información en tiempo real para los conductores y, evitando, así, accidentes por distracciones, por mal estado viario o por fenómenos meteorológicos imprevistos. 

Para la correcta gestión de estos datos, desde entidades como la Dirección General de Tráfico, se aboga por la puesta en común de toda la información obtenida por agentes privados (gestores en muchos casos de las infraestructuras) y públicos, tal y como menciona Ana Isabel Blanco, Subdirectora Adjunta de Circulación: “En la gestión de los datos hay mundos distanciados. Por un lado grandes empresas proveedoras de servicios y usuarios en la carretera que proporcionan información; por otro, administraciones públicas con datos sumamente relevantes. Tenemos la obligación de unir estos mundos. Aquí surgen las plataformas de intermediación (como DGT 3.0), públicas o privadas, que serán un instrumento para la gestión de datos”.

Pero se añade, a esta situación, una tercera vía: la de los datos obtenidos por los propios usuarios y los nuevos medios de movilidad que se están dando, cada vez más de manera masiva, en nuestras carreteras. La conexión de los vehículos autónomos e inteligentes es ya una realidad, con legislación que recoge sus diferentes usos y que los añaden al sistema de la conexión por carretera. Tal y como prevé la empresa de dispositivos tecnológicos Huawei, de aquí a 2030, los “coches serán eléctricos y conectados y un 20%, además, serán autónomos en países como China”. 

Para salvar esta encrucijada que plantea para los profesionales de las infraestructuras el BigData, desde la Unión Europea se ha puesto en marcha (con participación de España desde 2017), de la plataforma C-Roads. Ésta se define como “una iniciativa conjunta de los Estados miembros y de los operadores de carreteras para testar e implementar servicios C-ITS con el objetivo de la armonización y de la interoperabilidad transfronteriza”.

Esto se lleva a cabo a través de los mencionados C-ITS, “ITS Cooperativos (C-ITS o sistemas cooperativos) abarcan un grupo de tecnologías y de aplicaciones que permiten un intercambio de datos eficaz a través de tecnologías de comunicación inalámbrica entre componentes y actores del sistema de transporte, entre vehículos (vehículo a vehículo o V2V) o entre vehículos e infraestructura (vehículo a infraestructura o V2I)”. 

El objetivo último de la plataforma C-Roads es compartir y ofrecer información en tiempo real necesaria tanto para usuarios como para profesionales para conocer el estado de las carreteras, así como para llevar a cabo planes de Movilidad y de mantenimiento de las infraestructuras. También para el estudio de necesidades de nuevas construcciones, así como de trazados adicionales para la conexión de los Estados miembro de la Unión Europea. 

Congreso de Smart Roads

Con motivo de todas las incógnitas y los retos que plantean las carreteras inteligentes, diferentes organismos de carácter público se han puesto manos a la obra para la creación de foros en los que compartir conocimientos con entidades privadas y profesionales del sector de la Ingeniería Civil. 

Es el caso del Congreso Español de Smart Roads, que ha celebrado en diciembre de 2021 su segunda edición. Organizado por la Asociación Española de la Carretera, trata de poner en relieve aquellos avances que se han llevado a cabo en los últimos meses en las infraestructuras, con la mirada puesta, como no podía ser de otra manera, en el futuro. 

De entre las principales conclusiones lanzadas por la AEC, destaca el papel que tienen los profesionales en la gestión de estos grandes datos y en su aplicación en las infraestructuras viarias: “es esencial, en primer lugar, completar las redes de 5G y, después, conseguir una mayor colaboración entre la industria tecnológica y las industrias que trabajan en las infraestructuras viarias, así como asegurar la coordinación entre el sector público y el privado, buscando maximizar las sinergias en cuanto a inversión”, tal y como explican desde Huawei España.

La planificación urbanística y la configuración de las nuevas redes de transporte han de pasar por los Ingenieros Civiles, responsables de dichas funciones en el desarrollo de las ciudades, para la creación de espacios seguros, conectados y en respeto con el Medio Ambiente.