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Grandes infraestructuras. La presa de Almendra

Lunes, 17 Enero, 2022

En la nueva entrega de “Grandes Infraestructuras” del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, recogemos la información principal de la presa de Almendra, la más alta de España, ubicada en Salamanca y con fecha de inauguración de 1970.

Esta proeza de la Ingeniería Civil se conoce también como la Salto de Villarino y se ubica en el curso inferior del río Tormes, en la provincia de Salamanca y a escasos siete kilómetros de Zamora. Dependiente de la Confederación Hidrográfica del Duero, para su construcción fue necesario el abandono y la posterior inundación del municipio de Argusino, en la provincia de Zamora. 

Actualmente, tal y como recoge Wikipedia en la entrada dedicada a la presa de Almendra, “es la más alta de España, posee una altura de 202 m2 es de tipo bóveda y está construida a base de 2.188.000 m³ de hormigón. Tiene una longitud de coronación de 567 metros, por los que discurren la SA-315 y la ZA-315”. 

En cuanto a capacidad, se trata del tercer embalse más extenso de nuestro país (8.650 hectáreas), después de las infraestructuras del embalse de La Serena (Badajoz) y de Alcántara (Cáceres).

Si bien Extremadura se lleva el récord en capacidad de los embalses, la presa de Almendra cuenta con datos también muy significativos, más allá de su altura, la cual se debe a su ubicación, en la zona deprimida de los arribes del Tormes.

En cuanto a su diseño, desde Agronews Castilla y León, destacan la compra de un ordenador en la época para llevar la realización de los cálculos de la estructura, algo todavía llamativo en los años 60: “En 1963, Iberduero compró un ordenador, el IBM 1401, de segunda generación que permitió realizar el cálculo del complejo de Almendra-Villarino en tres horas, cuando el realizado para la de Aldeadávila había llevado 6 meses de trabajo. El proyecto de la presa de Almendra fue obra de Pedro Guinea. En 1964, se publicaba una primera noticia sobre los primeros pasos que iba a dar su construcción. El viernes 28 de agosto de ese año, el periódico ABC informaba sobre el comienzo de “la presa de Villarino”, que iba a costar 4.000 millones de pesetas y cuyas obras se alargarían seis años, inaugurándose en 1970”. 

Unos trabajos realizados durante la dictadura de Franco y que iniciaron la década de los años 70 en nuestro país, con un esfuerzo titánico de la Ingeniería Civil española. Prueba de ello es la mano de obra (entre albañiles, Ingenieros y demás profesionales) de en torno a los 4.000 trabajadores, a los que les llegaba el material a través del tren y, posteriormente, de camiones. 

Entre sus características técnicas, nos encontramos con que “las turbinas no se encuentran a pie de presa, con lo que conseguiríamos una altura de 202 m; sino que tiene una toma de agua casi en la cota inferior y esta discurre por un túnel excavado en la roca de 7,5 m de diámetro y 15 000 m de longitud. Esta galería casi al final se bifurca en dos de 5 m de diámetro y cada una de estas a su vez, en dos metálicas de 2,8 m, las cuales alimentan a cada uno de los cuatro grupos turbina-alternador; desaguando estos en el embalse de Aldeadávila, en el río Duero. Con esto se consigue obtener una altura de 410 m, con una superficie de embalse de solo 8650 ha. Para conseguir esa altura, en un salto convencional, se hubiese necesitado inundar una superficie varias veces mayor (Wikipedia)”.

La presa, ahora

La presa se encuentra a pocos kilómetros de una de las más grandes centrales hidroeléctricas de España, perteneciente a Iberdrola. Siendo su actividad principal la obtención de energía eléctrica, “en horas de menor demanda también se usa para bombear agua del embalse de Aldeadávila, en el río Duero, al embalse de Almendra, en el río Tormes. Tiene una potencia instalada de 810 MW y una producción media de 1.376 GWh anuales. Su central hidroeléctrica es subterránea donde el agua discurre por un túnel de algo más de 7 metros de diámetro y de una longitud de unos 15 kilómetros, aproximadamente (IAgua)”.

Así, el embalse, a través de este doble sistema, permite contener las aguas del Duero en situaciones de crecida, ofreciendo además un mayor caudal en los momentos de picos de demanda de electricidad: “Es capaz de invertir el funcionamiento (producción de electricidad-bombeo) en un espacio de tiempo muy corto (Wikipedia)”.