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Un año de ODS. Fin de la pobreza

Lunes, 31 Enero, 2022

“Un año de ODS” es una de las secciones mensuales del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas que trata de enfocar cada uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas a la Ingeniería Civil. 

En esta ocasión, para dar comienzo a este 2022, analizamos uno de los más importantes. De hecho, se trata del número uno “Fin de la pobreza”, que se trata de uno de los retos más difíciles de conseguir, sin duda, por la comunidad internacional, dado todos los aspectos que engloba.

Tal y como determina la ONU, “a nivel mundial, el número de personas que viven en situación de extrema pobreza disminuyó desde un 36 % en 1990 hasta un 10 % en 2015. No obstante, el ritmo al que se produce este cambio está disminuyendo, y la crisis de la COVID-19 pone en riesgo décadas de progreso en la lucha contra la pobreza. Una nueva investigación publicada por el Instituto Mundial de Investigaciones de Economía del Desarrollo de la Universidad de las Naciones Unidas advierte de que las consecuencias económicas de la pandemia mundial podrían incrementar la pobreza en todo el mundo hasta llegar a afectar a 500 millones de personas más, o lo que es lo mismo, a un 8 % más de la población total mundial. Esta sería la primera vez que la pobreza aumente en todo el mundo en 30 años, desde 1990”.

Ante estos datos, el órgano supranacional ha elaborado un Plan de Respuesta a la COVID-19 y Recuperación, resultado del Marco para la respuesta socioeconómica inmediata para la COVID-19. El principal objetivo es conseguir la resiliencia de sociedades vulnerables, que han de hacer frente, además, a entornos internacionales poco amables (falta de materiales básicos, vacunación inexistente en algunos países, etc.). 

Para conseguir sociedades más fuertes ante cambios drásticos como los que ha supuesto la pandemia, desde la Ingeniería Civil (a través del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas), se han de llevar a cabo una serie de acciones fundamentales para la generación de riqueza y, por tanto, el fin de la pobreza. 

Apuesta por las infraestructuras

En este sentido, los gobiernos más ricos tienen un deber social para con los más pobres. Invertir ha de hacerse en ámbitos tan importantes como la educación y la sanidad, pero estas inversiones han de ir de la mano de la apuesta por la Ingeniería Civil. 

La ayuda internacional ha de enfocarse en la creación de sistemas fuertes, a través del acceso a las infraestructuras básicas. Esto es, la generación de una completa red de centros sanitarios, educativos y la conexión de los servicios más importantes, también entre la ciudad y el ámbito rural. 

Para ello, se necesitan grandes construcciones que permitan el acceso fácil al agua (eliminando tiempos de recogida en fuentes públicas y asegurando la salubridad de esta materia prima), a la sanidad (con centros sanitarios con agua corriente, electricidad y sistemas de gestión de residuos) y con redes de recogida y eliminación de basuras (algo que reduce considerablemente el desarrollo de enfermedades infecciosas). A ello se ha de unir una red de carreteras (para permitir acortar los trayectos de acceso a estos servicios, especialmente de los pueblos que dependan de las grandes ciudades), así como otra serie de grandes construcciones que permitan, por ejemplo, hacer frente a grandes sequías. Las desaladoras y los embalses, en estos casos, pueden salvar vidas. 

Empleo asociado a la Ingeniería Civil

Pero todas estas inversiones, que suponen una gran cantidad de dinero, son con creces devueltas a la sociedad a través de la generación de riqueza indirecta, especialmente en lo relativo a los trabajos generados por la Construcción. 

Para ello, la Ingeniería Civil se ha de apoyar en correctas políticas de empleo locales que permitan un salario digno a sus trabajadores. Con una normativa fuerte en ámbitos como salario mínimo interprofesional, protección a los empleados (en todo lo referente a Prevención de Riesgos Laborales y Seguridad Social) y planes formativos, se generan puestos de trabajo que permiten mejorar las condiciones de vida de las familias, lo que reduce, de manera directa, la pobreza.

A través del trabajo en la Construcción, organizado mediante políticas sociales, se forman profesionales que pueden desarrollar, con el tiempo, nuevos proyectos en su país, otorgando a los mismos conocimientos regionales que, en la mayoría de los casos, se adaptan al 100% a las necesidades reales del entorno. 

Digitalización

Todos estos procesos planteados en los dos primeros puntos conllevan un esfuerzo de los gobiernos, principalmente los ricos, para la creación de una infraestructura de servicios fuertes que ayude a reducir la pobreza en los Estados en desarrollo. 

Si bien en principio se trata de una inversión fuerte, ésta puede ser menor si se lleva a cabo utilizando los procesos adecuados. La Ingeniería Civil, en los últimos años, ha apostado por la digitalización en todas las fases de sus proyectos, siendo fundamental también en el mantenimiento de infraestructuras y en la democratización de los servicios. 

De esta manera, se reducen costes y se optimizan los mecanismos necesarios para que, al final del camino, se obtengan grandes rendimientos de las inversiones realizadas para la obtención de las construcciones a las que hemos hecho referencia. 

Además, la implantación de tecnología (ya sea en las infraestructuras como en el resto de ámbitos sociales y económicos) supone ya una mejora para la construcción de una sociedad de la información fuerte, indispensable para el conocimiento y la cultura de un país y, en definitiva, para la generación de nuevos trabajadores que, con su trabajo, puedan salir de la pobreza. 

La digitalización también apuesta, así lo hemos visto en múltiples ocasiones en la web del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, por la regeneración de recursos. La Economía Circular requiere de la implantación de herramientas de última generación para la consecución de materiales que, ya utilizados, puedan tener una segunda vida. La búsqueda de nuevas energías y materias primas, en este caso, puede ser fundamental para los países en desarrollo.

A través de un cuidado sistema de infraestructuras básicas, las sociedades que sufren pobreza extrema pueden ver aliviada su situación. La Ingeniería Civil es fundamental para la consecución de estos puntos, requeridos por la Organización de Naciones Unidas, así como para el desarrollo de un sistema productivo y de empleo fundamental para otorgar una salida de la pobreza digna a cientos de miles de familias. 

Os dejamos los últimos datos de la ONU sobre el Objetivo de Desarrollo Sostenible, aquí.