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El Ingeniero Civil en… Las inundaciones por crecidas en el Ebro

Lunes, 14 Febrero, 2022

Una nueva entrega de “El Ingeniero Civil en…” del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas. En esta ocasión, hablamos con Rogelio Galván, de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro y Colegiado del CITOP, sobre los trabajos que se han llevado a cabo ante las crecidas del Ebro, con especial foco en los últimos años.  

Una labor fundamental que llevan a cabo Ingenieros Civiles, con la participación de un sinfín de profesionales de otras ramas, para asegurar, una vez más, el correcto funcionamiento de las infraestructuras y de los servicios básicos ante fenómenos naturales. 

Introducción

En diciembre de 2021, se han producido crecidas en el río Ebro que han provocado daños a su paso, principalmente en pueblos y campos de las regiones de Aragón, de Navarra y de La Rioja. Con todo, los trabajos realizados después de las inundaciones de 2015 y 2018 están dando sus frutos y el balance de daños ha sido inferior a lo que correspondería a la magnitud natural de esta última avenida (crecida).

Este fenómeno suele deberse a altas precipitaciones y a un deshielo rápido en las montañas, lo que provoca un incremento del caudal por encima de lo esperado, generando los ya mencionados daños.

Para minimizar estos desperfectos, desde la Ingeniería Civil se trabaja de manera continua, junto con otras disciplinas profesionales, en seis tipologías de trabajo principales, según nos explican desde la Confederación Hidrográfica del Ebro. 

  • Reducción del caudal punta de avenida (crecida), la gestión de embalses y el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) y el Sistema de Ayuda a la Decisión (SAD).
  • Mejora de las defensas estructurales.
  • Permeabilización de infraestructuras y cauces de alivio.
  • Perímetros de seguridad ante desbordamientos. 
  • Mejora de la capacidad de desagüe del cauce. 
  • Áreas de inundabilidad temporal. 

A continuación, con información facilitada por la Confederación Hidrográfica del Ebro, pasamos a explicar cada una de las grandes áreas de trabajo en las que se ha aplicado la Ingeniería Civil para el control de daños ante las crecidas de uno de los principales ríos de España. 

Reducción del caudal punta de avenida y sistemas de ayuda a la decisión

La disposición de información en tiempo real por medio del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) y mediante las predicciones que aporta el Sistema de Ayuda a la Decisión (SAD) facilitan optimizar al máximo la gestión de los embalses y con ello reducir el pico máximo de la crecida. 

En este sentido, se hace uso, tal y como se comentaba en el número 420 de Cimbra, de sistemas inteligentes que permiten, con una serie de parámetros preestablecidos, determinar cuándo se producen situaciones de emergencia, haciéndolas frente prácticamente en tiempo real e incluso antes de que se produzcan. Es el caso del Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH) y del Sistema de Ayuda a la Decisión (SAD), ambos implantados en las principales cuencas hidrográficas de nuestro país. 

Mejora de las defensas estructurales

Se trata de “actuaciones destinadas a reparar las actuales motas (diques longitudinales de tierras) que encauzan el eje medio del Ebro. En especial, las motas o muros que defienden los núcleos urbanos, con refuerzos y soluciones estructurales que mejoren su protección”. 

Aquí, se ha llevado a cabo la construcción de nuevas infraestructuras (especialmente en segunda línea, en más de siete kilómetros) y la reparación, nivelación y refuerzo de las ya existentes. En este último punto, se han llevado a cabo trabajos de mejora en más de 150 kilómetros en 2015 y en un segunda fase, a partir de 2018, en más de 110 kilómetros del cauce. 

Mejora de la capacidad del desagüe del cauce

Algo que se ha llevado a cabo de manera tradicional en entornos hídricos importantes: el mantenimiento de la capacidad de desagüe en avenidas. Tal y como explica la CHE, estos trabajos incluyen operar en el espacio del cauce entre las motas (elevaciones dispuestas para detener el agua y reducir las crecidas), eliminando la acumulación excesiva en determinadas zonas de sedimentos (se retiran/redistribuyen) o vegetación (se corta y se saca).

Para ello, se están utilizando técnicas  como el “curage”, interviniendo en las grandes islas, mejanas y sotos con alta densidad de vegetación. Esta técnica consiste en la apertura de “ramales en la vegetación, labrando posteriormente el lecho y permitiendo que los sedimentos sean movilizados fácilmente por caudales normales” de forma natural. 

Así, la superficie acumulada de actuación supera las 80 ha. También se proporciona más espacio (anchura) al río, suprimiendo, rebajando o retranqueando (llevando más lejos del cauce) las motas. En total, se han realizado operaciones de tratamiento sobre la vegetación y la retirada de elementos obstructivos en más de 10 hectáreas y acciones de rebaje, retranqueo y supresión de motas en más de 14 kilómetros. 

Permeabilización de infraestructuras y cauces de alivio

Se trata de dos tipos de trabajo de Ingeniería Civil diferentes. Por un lado, la permeabilización de infraestructuras consiste, principalmente, en el acondicionamiento del cauce a su paso por puentes, evitando congestiones. También en lo relativo a las áreas cercanas al río, como pueden ser los terraplenes de las carreteras, que hacen de presa o dique provocando, retenciones de agua en situaciones de crecida. 

Por otro, se excavan cauces alternativos, brazos, a los dos lados del principal (con una cota superior a éste) para que, cuando el río baje con más agua de la habitual, ésta se desvíe hacia los lados, evitando así la inundación.

En esta área de trabajo, se han realizado cuatro permeabilizaciones de infraestructuras en Novillas, Pradilla del Ebro, Frías y Pina de Ebro, así como seis cauces de alivio en Alfaro, Novillas, Alcalá de Ebro, Cabañas de Ebro, Pina de Ebro y Tauste. 

Perímetros de seguridad ante desbordamientos

Son actuaciones que defienden los núcleos urbanos, construyendo un cordón que envuelve al núcleo urbano. Se trata de utilizar infraestructuras ya existentes, como caminos y carreteras, que se nivelan y recrecen. 

Habitualmente, dado que se trata de municipios, son habitualmente las acciones que más se ven tanto por medios de comunicación como por los propios habitantes, si bien se trata de una más de las iniciativas que se llevan a cabo desde la Ingeniería Civil para evitar daños durante las crecidas.

En los últimos años, se han efectuado trabajos en Novillas, Sobradiel, Alcalá de Ebro, Alfocea, Pradilla de Ebro, Boquiñeni, Cabañas de Ebro, Pina de Ebro, Torres de Berrellen, Remolinos, Monzalbarba y Quinto. 

Áreas de inundabilidad temporal

Tal y como nos explican desde la Confederación Hidrográfica del Ebro, “son, principalmente, superficies agrícolas, fuera del espacio inter-motas y adyacentes al cauce, que permiten derivar y almacenar temporalmente de forma segura parte de los caudales circulantes por el cauce en situación de avenida”. 

Estos terrenos, de los que la CHE cuenta con once en total con una capacidad de almacenamiento de 11 hectómetros cúbicos con una ocupación de más de 80 hectáreas. Se puede controlar su apertura y cierre a través de la implantación de una compuerta. No obstante esto, también existen áreas sin este mecanismo, siendo inundables de manera libre por el río. 

Todas estas actuaciones pueden enmarcarse dentro de la Estrategia Ebro Resilience, la cual  pretende ser un marco de colaboración entre las distintas Administraciones, así como otros actores, para trabajar de forma solidaria y coordinada en la gestión del riesgo de inundación del tramo medio del río Ebro.

Ebro Resilience es, a su vez, la aplicación en el tramo medio del río Ebro del Plan de Gestión de Riesgo de Inundación de la Demarcación del Ebro (PGRIEbro) y, en consecuencia, de las líneas marcadas por la Unión Europea a través de la Directiva de Inundaciones.

En definitiva, la misión de esta estrategia es promover actuaciones que reduzcan el impacto de las inundaciones en los tramos de mayor riesgo del tramo medio del río Ebro, implementando medidas que a su vez contribuyan a mejorar el estado de las masas de agua y los hábitats fluviales. Asimismo, pretende mejorar la capacidad de respuesta de la población ante estos episodios.

La visión a futuro es conseguir un tramo medio del Ebro en el que las actividades económicas y los núcleos de población convivan con un río en buen estado de conservación, sin que las inevitables crecidas produzcan daños significativos.

Este artículo ha sido supervisado por Rogelio Galván, de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrográfica del Ebro y Colegiado del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.