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Grandes infraestructuras. Estadio Santiago Bernabéu

Jueves, 17 Febrero, 2022

Una nueva entrega de una de las secciones del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas dedicadas a la difusión de la profesión. En “Grandes Infraestructuras”, hoy repasamos la historia de una de las construcciones más emblemáticas, tanto desde el punto de vista técnico como simbólico: el estadio Santiago Bernabéu, del Real Madrid.

Inaugurado el 14 de diciembre de 1947, el estadio se ubica en plena Castellana de la ciudad de Madrid, una de sus principales arterias. Actualmente, esta construcción copa más titulares que nunca debido a su gran remodelación, que incluye, entre otros elementos, espacios dedicados a la Nueva Movilidad y a las necesidades de una sociedad en plena evolución. 

Pero antes de conocer las características técnicas de la estructura actual, repasemos los inicios de este espacio deportivo. Su historia comenzó siendo Presidente Santiago Bernabéu, quien, tras la Guerra Civil, decidió buscar un sustituto al ya viejo Estadio de Chamartín, muy deteriorado tras el conflicto. Así, los profesionales Manuel Muñoz, Luis Alemany y Carlos Fernández dieron forma al antiguo estadio del Real Madrid (actualmente ya modificado). 

En su inauguración y durante décadas posteriores, el estadio se llamaría del Real Madrid Club del Fútbol, pero en las calles se le seguía llamando “Chamartín”, en homenaje al antiguo espacio dedicado al equipo. No fue hasta 1955 cuando se decidió cambiarle el nombre por el actual, Santiago Bernabéu.

Si bien en un principio el estadio contaba con espacio para “75.145 espectadores, de los cuales 27.645 poseían asientos (7.125 cubiertos) y 47.500 de pie (2.000 cubiertos)”, tal y como recoge Wikipedia, en apenas seis años se quedó pequeño.

“Debido a la gran demanda de entradas, el estadio se quedó pequeño. Por ello, en 1953, se iniciaron las obras de remodelación del recinto. El 19 de junio de 1954, se inauguró la primera gran ampliación del estadio con la construcción de un tercer anfiteatro en el lateral Este, añadiendo una grada en la zona de la calle de Padre Damián (conocida popularmente como «gallinero»), pasando su aforo a 125.000 espectadores. También se construyeron dos torres. Así, el coliseo madridista se convertía en el segundo estadio con más capacidad de Europa por detrás del Estadio de Wembley (Wikipedia)”.  

Una segunda reforma, realizada por Alemany hijos y Manuel Salinas, llevó a cabo una modificación que trataba de dar respuesta a las peticiones de la FIFA para la celebración de la Copa Mundial de Fútbol de 1982. En este caso, debido a la obligatoriedad de ampliar el número de asientos, se redujo considerablemente la capacidad del estadio, pasando de 125.000 a 90.800 espectadores. 

Posteriormente, en 1992, se tuvo que realizar otra reforma, esta vez para ampliar, de nuevo, el número de asientos y reducir el potencial peligro que se estaba viviendo en toda Europa, con un incremento de la violencia en los espacios “de pie”. Así, “la ampliación consistió en la creación de un tercer anfiteatro en el lateral Oeste y en los fondos, acoplándolo a la construcción existente por medio de elevación hidráulica. En total se crearon 20 200 nuevas localidades, todas ellas de asiento, con una inclinación del 87 %, garantizando así una perfecta visión y cercanía al terreno de juego. Además, para acceder al nuevo anillo y mejorar la seguridad a la hora de abandonar el recinto, se erigieron cuatro torres en el exterior emulando al Estadio San Siro, dotadas cada una de dos escaleras centrales y una rampa helicoidal. También se construyó el centro comercial La Esquina del Bernbéu (Wikipedia)”. 

Se incrementó la altura del estadio, pasando de los 22 a los 45 metros. Al quedar parte de la construcción en la sombra, se desarrolló un sistema de tuberías de agua a 20 centímetros de profundidad, con un recorrido de más de 30 kilómetros. Se trata de un procedimiento llevado a cabo para transportar agua calienta al césped y, de esta manera, mantenerlo en óptimas condiciones, a pesar del poco sol que recibe. 

En los siguientes años, se realizaron medidas, siempre teniendo en cuenta la normativa de la UEFA, para adaptar el espacio e incorporar más asientos, reduciendo la capacidad del estadio en 74.328 espectadores. 

No obstante, con la llegada de Florentino Pérez, se presentó, por un lado, una reforma previa, realizada entre 2001 y 2006, cuyo objetivo era mejorar la capacidad del estadio, así como convertirlo en uno de los “Cinco Estrellas”: “El lateral Este fue el principal foco de actuación, siendo revestida con malla metálica su fachada exterior, implantándose una cubierta que completó todo el anillo del estadio e incrementándose su aforo con la ampliación del cuarto anfiteatro. En su interior se concentraron en este lateral, tras la reordenación de varias dependencias del estadio, el nuevo palco de honor/presidencial, los nuevos vestuarios (con taquillas personalizadas) y banquillos, y la tribuna y zona de prensa, todas ellas trasladadas desde el lateral Oeste. Además, en este lateral adyacente a la calle Padre Damián, se construyó un edificio anexo en el que se ubicaron las oficinas centrales y la macrotienda insignia del club (Wikipedia)”. 

En definitiva, mejores condiciones para los espectadores, para los jugadores y para prensa y presidencia.

Una nueva era

En 2019 se dio comienzo a la gran reforma del estadio Santiago Bernabéu que, además de modificar sus elementos internos, conllevaría el cambio en la estructura externa, algo que, sin duda, ha llamado la atención tanto de foráneos como de madrileños.

A día de hoy todavía en marcha, se pueden ver en toda la Castellana las enormes grúas que se están utilizando para la remodelación de uno de los campos de fútbol más emblemáticos de nuestro país. 

Así, tal y como recoge el Real Madrid en su web, la idea original es crear un “recinto vanguardista, que satisfaga las demandas de los socios y permita incrementar los ingresos del club. En él destacará su nueva imagen envolvente, que constará de una piel de bandas de acero y líneas variables que podrá iluminar y proyectar imágenes. También incluirá una cubierta fija y otra retráctil del terreno de juego, de modo que todas las localidades estarán protegidas”. El tiempo de movimiento de la cubierta retráctil es de solo 15 minutos.

A ello se unen otros elementos que se enfocan en la tecnología y en la mejora de la experiencia de usuario: “Será un Santiago Bernabéu digital, en el que los avances tecnológicos y la aplicación de medios audiovisuales estarán presentes en muchos lugares del estadio. Por ejemplo, los aficionados podrán disfrutar en sus teléfonos y tablets, desde sus asientos, de contenidos propios del club que enriquezcan la experiencia de los partidos en directo, en lo que se conoce como ‘segunda pantalla’”.

En cuanto a la incidencia en el entorno más próximo, la ciudad de Madrid, desde el club se han realizado planes de urbanismo inmediato. Así, se construirá “una gran plaza en el paseo de la Castellana de más de 20.000 m2, otra de 5.500 m2 en la esquina de Padre Damián y se convertirá en peatonal la calle Rafael Salgado. Las condiciones de seguridad, accesibilidad y evacuación mejorarán para todos los aficionados, ya que habrá más puertas de entrada. Se llevará a cabo la demolición del centro comercial y la construcción de dos nuevas torres en la Castellana, con rampas, escaleras mecánicas y ascensores. El tránsito de espectadores también será más fluido, con la instalación de nuevas escaleras mecánicas en los laterales de Castellana y Padre Damián hasta el nivel más alto del estadio”.

El acceso, una vez más, al interior del estadio será posible gracias a un túnel de conexión entre la calla y el interior, permitiendo que camiones de montaje accedan directamente al campo. Esto se ha conseguido gracias a la grada abatible y al nuevo parking subterráneo.

Los más de 550 millones de euros destinados a la reforma han incluido, además, elementos de Nueva Movilidad. Tal y como recoge El País, además del parking, que contará con 1.600 plazas rotativas para vehículos, el Real Madrid albergará “una plataforma de movilidad compartida y un centro subterráneo de distribución mercantil”, pensada tanto para dar servicio al nuevo centro comercial y de ocio planeado, como para permitir el servicio delivery. 

“El brazo de la Castellana será más extenso, con 35.600 metros cuadrados de superficie repartida en cuatro niveles. Los últimos acogerán tres de cada cuatro aparcamientos y una zona de recarga para vehículos eléctricos. Se acomodará en la entreplanta un espacio para el transporte compartido de emisiones cero, con un centenar de automóviles, 23 motos y 96 bicicletas. En cuanto al lado opuesto, el del Padre Damián, medirá 26.300 metros y se dotará con accesos bajo rasante a los centros escolares más cercanos. Habrá allí una zona de kiss & drive, donde el alumno aguardará a sus mayores lejos del tráfico rodado. Al otro lado de una cristalera, deben alargarse 12 dársenas para autobuses de la Empresa Municipal del Transporte (EMT). Un centro de distribución de última milla, por su parte, ocupará el tercer sótano”. 

Para conocer toda esta infraestructura hemos de esperar a finales de este año, si bien ya se empiezan a intuir, desde la Castellana, los cambios que se están llevando a cabo en uno de los estadios más emblemáticos del fútbol europeo.