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Un año de ODS. Hambre Cero

Miércoles, 27 Abril, 2022

Vuelve la sección del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas enfocado en la divulgación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de la Organización de Naciones Unidas.

En esta ocasión, hablamos del ODS número 2, “Hambre Cero”. Si bien en un primer momento podría parecer que la Ingeniería Civil no tiene nada que ver con la producción, abastecimiento y gestión de los alimentos, lo cierto es que nada más alejado de la realidad. Pero comencemos con el análisis de la ONU sobre este reto universal. 

“Tras décadas de una disminución constante, el número de personas que padecen hambre (medido por la prevalencia de desnutrición) comenzó a aumentar lentamente de nuevo en 2015. Las estimaciones actuales indican que cerca de 690 millones de personas en el mundo padecen hambre, es decir, el 8,9 por ciento de la población mundial, lo que supone un aumento de unos 10 millones de personas en un año y de unos 60 millones en cinco años. El mundo no está bien encaminado para alcanzar el objetivo de hambre cero para 2030. Si continúan las tendencias recientes, el número de personas afectadas por el hambre superará los 840 millones de personas para 2030”.

De los 690 millones de personas en el mundo que sufren hambre, 135 millones lo hacen de manera severa y otros 250 millones más podrían estar al borde de la hambruna. 

Para abordar esta situación, que indica que una de cada nueve personas en el mundo está subalimentada, la Organización de Naciones Unidas ha establecido una serie de objetivos, tales como la aplicación de nuevas tecnologías a la agricultura para el incremento de su productividad y de su sostenibilidad (no podemos olvidar el daño al Medio Ambiente de las macroproducciones) y el especial cuidado a mujeres, especialmente a las lactantes. Pero, ¿qué papel juega la Ingeniería Civil en este ODS?

Ingeniería Civil contra el hambre

Entre las metas que se ha planteado la ONU, destaca el establecimiento de infraestructuras en entornos rurales, que es donde se lleva a cabo la producción de alimentos en todo el mundo. No obstante, podemos analizar el papel de la Ingeniería Civil desde dos puntos principales:

  • Infraestructuras, tanto rurales como urbanas. En los entornos de producción de alimentos, tanto de origen vegetal como animal, se requieren de conexiones rápidas y seguras para el transporte de estos productos a entornos urbanos. La cadena de mantenimiento, en gran medida, depende de los tiempos entre la entrega del artículo y su puesta en venta en el supermercado. Para ello, se requieren carreteras, aeropuertos, puertos y un sinfín de  infraestructuras asociadas al transporte. También una buena flota de camiones, barcos y trenes, que permitan conservar en buen estado lo producido en las áreas de campo.

Todo ello, desde la experiencia del Ingeniero Civil, competente para el diseño, la construcción, la conservación y la gestión de estas construcciones y activos. Esto es fundamental, especialmente en lo relacionado con el mantenimiento. Los países pobres, que deben hacer un gran esfuerzo para la construcción de nuevas infraestructuras, han de contar con un programa fuerte de conservación, dado que el mantenimiento resulta, a la larga, más económico. 

Si bien concebimos el transporte de manera nacional, lo cierto es que la alimentación, en todas sus modalidades, se mueve en el ámbito internacional de manera habitual. Por ello, las infraestructuras que se han llevado a cabo en el ámbito del transporte son fundamentales para la correcta puesta en marcha del abastecimiento. 

Pero no todo lo referido a las infraestructuras rurales tiene que ver con el transporte. También hemos de hacer referencia al riego, fundamental en entornos agrícolas y en países en los que el agua, además, es un bien escaso. La correcta gestión de esta materia prima es imprescindible para el buen uso del agua y, además, la correcta aplicación en las plantaciones.  

  • Construcciones básicas. Una vez analizado el problema del transporte y de la conexión entre los entornos rurales y las ciudades, donde se concentra la mayoría de la población de los países en todo el mundo, se requieren instalaciones (almacenes, centros logísticos y supermercados, entre otros) que permitan albergar el stock de alimentos en perfectas condiciones sanitarias. 

Este último es uno de los puntos más importantes en la cadena de suministro, dado que si el almacenamiento de los alimentos no es el adecuado, se produce el deterioro de los productos (tirando parte de ellos) y la ingesta de alimentos en mal estado, provocando enfermedades entre los consumidores y agravando la situación de los países pobres y en desarrollo.  

Además de estos puntos, que vienen a resumir brevemente el papel de la Ingeniería Civil en la producción y en el abastecimiento de alimentos, la profesión también participa en otras áreas sociales que inciden en la eliminación del hambre. A través del desarrollo económico que conllevan las infraestructuras, con la conexión entre países y economías, se consigue una mejora de las condiciones de vida de los pueblos, siendo fundamental para la compra, ya sea local o en el extranjero, de alimentos de primera necesidad. 

Un año de ODS

El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas continúa con su labor de divulgación de la Ingeniería Civil, también en lo relacionado con su implicación con la sociedad. En “Un año de ODS”, el CITOP trata de acercar los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU a su público, analizando, además, las implicaciones de la profesión en la mejora social. 

Más información sobre este objetivo, en la web de la Organización de Naciones Unidas.