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Los elementos indispensables para la excelencia en Seguridad Vial

Jueves, 02 Junio, 2022

En el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, continuamos con la campaña de “Ingeniería Civil y Seguridad Vial”, en la que ponemos en valor el trabajo de nuestros profesionales en la reducción de la siniestralidad en carretera. Así, a continuación, analizamos los puntos principales para la consecución de la gran ¿utopía? de la Seguridad Vial en ciudad: siniestralidad cero.

Este objetivo, que es el que se ha marcado la Dirección General de Tráfico, se basa en cuatro puntos principales que trataremos a lo largo de esta publicación. No obstante esto, empecemos por conocer mejor el índice de siniestralidad de las ciudades en cuanto a accidentes de tráfico se refiere. 

Si atendemos a los datos publicados por la DGT en 2021, vemos cómo las cifras en cuanto a siniestros han mejorado. El total de 2019 era de 1.101 fallecidos, mientras que en 2021, esta cifra descendió a 1.004 personas que perdieron la vida. 

“En 2021 se produjeron 921 siniestros mortales, en los que fallecieron 1.004 personas y otras 3.728 resultaron heridas graves, lo que supone 97 fallecidos menos (- 9%) que el año 2019 (año de referencia) y el segundo mejor año de la serie histórica, solo por detrás de 2020, en el que fallecieron 870 personas, pero se trata de una estadística distorsionada por la pandemia”.

Para continuar con la tendencia descendente de los siniestros en carretera, en mayo de 2021 entró en vigor la norma que reducía la velocidad en ciudad de 50 a 30 kilómetros por hora. Según la DGT, el riesgo de fallecimiento por atropello a la mínima velocidad representa un 10% frente al 90% de los 50km/h.

Así, tal y como anunciaba este organismo a principios de este mes en los medios de comunicación, “entre los meses de mayo y diciembre de 2021, tuvieron lugar 222 siniestros mortales urbanos con un balance de 227 personas fallecidas, lo que supone una reducción del 14% respecto al mismo periodo de 2019, último año de normalidad antes de la pandemia (La Vanguardia)”. 

Los datos de la Dirección General de Tráfico, que hemos mostrado de manera resumida, son el resultado de una serie de acciones, llevadas a cabo por todos los colectivos que conforman la sociedad, para la consecución de un objetivo común: la reducción de las víctimas. 

Pero para ello se han de basar una serie de estrategias que se apoyen en los factores principales para la obtención de dicha meta:

  • Infraestructuras.
  • Nueva Movilidad.
  • Normativa.
  • Educación Ciudadana.

Infraestructuras

En el caso de las infraestructuras, nos centramos en las carreteras, pero no son los únicos elementos que se recogerían en este punto: “Si bien existen numerosos factores implicados en los siniestros de tráfico, el nivel de seguridad que ofrece una red viaria es un factor fundamental a la hora de que se produzca un accidente o de sus consecuencias en términos de fallecidos y heridos. Hasta hace poco tiempo, las carreteras no se planificaban, diseñaban, construían y gestionaban pensando en la seguridad de todos los usuarios, sino que se consideraban multitud de aspectos técnicos, sociales, económicos, medioambientales, etc., que no siempre daban lugar a infraestructuras seguras. En los últimos años, herramientas preventivas como las evaluaciones de impacto en Seguridad Vial o las auditorías de Seguridad Vial, han permitido que la seguridad sea una prioridad en los proyectos de carreteras, protagonista de una revisión exhaustiva orientada a generar las carreteras más seguras posibles, considerando a todos los usuarios, incluidos los más vulnerables (Guía de medidas para la aplicación del Sistema Seguro y la Directiva 2019/1936 a la gestión de la seguridad en la red local de carreteras de la Asociación Española de la Carretera)”. 

A esta reflexión se unen los datos aportados por la misma entidad, la AEC, establecía en 2020 que uno de cada diez kilómetros de las carreteras españolas presentaban un estado muy deficiente, conllevando además de peligros para la Seguridad Vial un elevado coste medioambiental: “Al menos 25 millones de toneladas más de CO2 a la atmósfera en los últimos diez años. Este es parte del precio que la sociedad española ha tenido que pagar como consecuencia de la inacción de los gobiernos central y autonómicos en lo que afecta a la conservación de las redes de carreteras a su cargo”. 

Meses después de este informe, llegaba la gran noticia de los últimos años en lo referente a este ámbito de la Ingeniería Civil: la aprobación de un presupuesto histórico para trabajos de conservación. “ El proyecto de ley de Presupuestos destina 1.371 millones de euros para ese fin, la cifra más alta de la historia, por encima de los 1.330 millones que se gastaron en 2009 (El País)”. 

Con esta noticia, de aplicarse correctamente, podremos llevar a cabo uno de los grandes pilares para la consecución de una Seguridad Vial real y con datos mínimos de siniestralidad. 

Nueva Movilidad

Hablábamos anteriormente de las infraestructuras, enfocándonos en las carreteras, pero existen otra modalidad de construcciones que prestan servicio a todo tipo de usuarios: aceras, parkings de bicicletas, carriles bici, puntos de recarga eléctrica, etc. que se encuentran, quizá, en un estadio inferior de desarrollo, especialmente en algunas ciudades. 

Las grandes urbes tienden a ser todavía mayores. Así lo estima la Organización de Naciones Unidas, que afirma que “desde 2007, más de la mitad de la población mundial ha estado viviendo en ciudades, y se espera que dicha cantidad aumente hasta el 60 % para 2030”.

Esta situación conlleva, además, una periferia mucho mayor, con distancias que ascienden desde el centro (que suele albergar lugares de ocio, de trabajo y administrativos). Los trayectos, por tanto, también se ven incrementados, fomentando en muchos casos el uso del vehículo privado. 

Teniendo en cuenta que en 2020 ya el 60% de la población será urbana, cabe el fomento de infraestructuras para las nuevas modalidades de movilidad: el MVP, los coches compartidos, el transporte público de todo tipo y, por supuesto, el uso de las energías renovables en el vehículo privado. 

Si atendemos a las reclamaciones de los diferentes agentes sociales implicados en los puntos anteriores, todos ellos coinciden en la necesidad de generación de un mayor número de infraestructuras. Según ANFAC, la Asociación Española de Fabricantes de Automóviles y Camiones, en Europa existen 224.237 puntos de recarga, de los que 11.517 se encuentran en España. En total, se necesitarían, tal y como estima la patronal, 70.000 de estas infraestructuras en 2023. En 2030, esta cifra tendría que ascender a 340.000 puntos. 

Esto es solo un ejemplo de las acciones que se han de llevar, dado que las ciudades también requieren de más parkings disuasorios, del incremento del carril bici y de aceras libres de peligros como el vehículo rodado. Hay que recordar que, en ciudades como Madrid y Barcelona, existen áreas donde el paso para los viandantes es extremadamente estrecho, provocando la invasión de la calzada y, por tanto, el incremento de los accidentes.

Normativa

En los últimos años, como hemos recogido en el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, se ha aprobado nueva normativa por parte del Gobierno con el fin de reducir la siniestralidad. Entre lo más destacado de los últimos meses, encontramos:

  • Los 30km/h en entornos urbanos. 
  • Ley de Tráfico de Seguridad Vial. 
  • Zonas de Bajas Emisiones. 

Tal y como comentábamos anteriormente, en mayo de 2021 se puso en marcha la nueva normativa relativa a la velocidad en las calles urbanas de un carril por sentido. Entre las razones se encuentra el porcentaje de supervivencia a un atropello (que se incrementa un 80% con la diferencia de la velocidad) y la distancia necesaria para la frenada, que se reduce a la mitad. A ella se unía, también por dichas fechas, la regularización de los Vehículos de Movilidad Personal, que pasaban a contar con requisitos técnicos y de conducta básicos para la convivencia con el resto de tráfico rodado y con los peatones.

Ya en 2022, nos encontrábamos con la actualización de la Ley de Tráfico de Seguridad Vial, que añadía sanciones más severas ante los incumplimientos de la norma, además de incorporar herramientas y sistemas de armonización de la circulación de todos los nuevos y viejos métodos de movilidad, como es el caso de las bicicletas. 

A todo ello, se añade, una vez más, una normativa que se está actualmente preparando para su próxima implantación. La Jefatura de Estado aprobó la Ley 7/2021, de 20 de mayo, de Cambio Climático y Transición Energética, que establece los siguientes puntos determinantes en relación a las Zonas de Bajas Emisiones y al fomento de las nuevas fórmulas de movilidad:

  • “Los municipios de más de 50.000 habitantes y los territorios insulares adoptarán antes de 2023 planes de movilidad urbana sostenible que introduzcan medidas de mitigación que permitan reducir las emisiones derivadas de la movilidad incluyendo, al menos:
  • El establecimiento de zonas de bajas emisiones antes de 2023.
  • Medidas para facilitar los desplazamientos a pie, en bicicleta u otros medios de transporte activo, asociándolos con hábitos de vida saludables, así como corredores verdes intraurbanos que conecten los espacios verdes con las grandes áreas verdes periurbanas.
  • Medidas para la mejora y uso de la red de transporte público, incluyendo medidas de integración multimodal.
  • Medidas para la electrificación de la red de transporte público y otros combustibles sin emisiones de gases de efecto invernadero, como el biometano.
  • Medidas para fomentar el uso de medios de transporte eléctricos privados, incluyendo puntos de recarga.
  • Medidas de impulso de la movilidad eléctrica compartida.
  • Medidas destinadas a fomentar el reparto de mercancías y la movilidad al trabajo sostenibles.
  • El establecimiento de criterios específicos para mejorar la calidad del aire alrededor de centros escolares, sanitarios u otros de especial sensibilidad, cuando sea necesario de conformidad con la normativa en materia de calidad del aire.
  • Integrar los planes específicos de electrificación de última milla con las zonas de bajas emisiones municipales. Lo dispuesto en este apartado será aplicable a los municipios de más de 20.000 habitantes cuando se superen los valores límite de los contaminantes regulados en Real Decreto 102/2011, de 28 de enero, relativo a la mejora de la calidad del aire”.

Con una primera dotación de ayudas por valor de 1.000 millones de euros, el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana acaba de cerrar la primera convocatoria para que los ayuntamientos afectados pudieran acceder a la bolsa de subvenciones aportadas por el Plan para la Recuperación, Transformación y Resiliencia. De esta manera, se da una segunda oportunidad al centro de la ciudad no solo en lo relativo a la reducción de accidentes, sino a la mejora de vida de los habitantes y usuarios del casco urbano.

Educación ciudadana

Si bien los puntos anteriores están más relacionados con la labor de la Ingeniería Civil, la educación ciudadana y su actitud hacia la Seguridad Vial no es menos importante. La labor que están llevando a cabo asociaciones, entidades públicas y privadas y empresas de concienciación es fundamental para permitir conocer a la sociedad las consecuencias de un accidente de tráfico.

“Para mejorar el funcionamiento del sistema Hombre-Vehículo-Vía, no basta con actuar sobre el vehículo o sobre las carreteras, sino que uno de los principales elementos de actuación es el elemento humano. La aptitud de conducir es fruto del aprendizaje, es decir un proceso complejo que abarca un periodo de tiempo largo (Fundación MAPFRE)”.

Tal y como recoge el estudio “Cuestiones de Seguridad Vial, Conducción Eficiente, Medio Ambiente y Contaminación 2020” de la DGT, “diferentes estudios intentan averiguar qué factor (vía, vehículo o conductor) tiene más importancia para explicar la accidentalidad, coincidiendo que el factor humano explica un mayor porcentaje de accidentes (entre el 70 y el 90%), seguido del factor vía (estado de la carretera, entre el 10 y el 35%) y, finalmente, el vehículo (entre el 4 y el 13%)”.

Por ello, para poder conseguir que la Seguridad Vial en nuestro país sea una realidad, es necesario fomentar la educación temprana en la sociedad. De esta manera, se hará hincapié en la necesidad de realizar un examen consciente de los peligros que podemos sufrir en nuestros diferentes papeles: como peatón, como conductor, como usuario del transporte, etc.