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Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería en el CITOP

Jueves, 23 Junio, 2022

El 23 de junio se celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, una jornada en la que se trata de fomentar la participación femenina en las carreras técnicas, tradicionalmente masculinas, así como, desde el ejemplo, reducir la cuestión de género en profesiones como la Ingeniería Civil.

En esta edición del Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, hablamos con Noemí Enciso, Colegiada del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas. ITOP, egresada en 2008 y formada en la Universidad Politécnica de Madrid, es además Graduada en Ingeniería Civil, Técnico Superior en Prevención de Riesgos Laborales y profesora participar de estudiantes de ESO y Bachillerato. 

Os dejamos el texto que comparte con nosotros sobre la situación actual de la mujer en la Ingeniería y su situación futura, en base a su propia experiencia y conocimiento de la profesión.

Situación actual

Si algo caracteriza la situación actual que vive la profesión es la falta de profesionales que puedan desempeñar la gran variedad de puestos de trabajo a los que podemos hacer frente. A esto no se ha llegado de la noche a la mañana, tenemos que echar la vista atrás para comprender por qué estamos en este punto.  

Por un lado, la tendencia descendente en las matriculaciones universitarias desde hace más de dos décadas (en el año 2000, año en el que me matriculé, fue el primer año en el que sobraron plazas para septiembre en la EUITOP de la Universidad Politécnica de Madrid). 

Por otro, la crisis que sufrimos entre los años 2008 y 2017, en la cual un gran porcentaje de alumnos que salieron de las escuelas no desarrollaron adecuadamente su profesión de Ingenieros, generando un éxodo a otros campos, lo cual hace muy difícil el retorno a este mundo. 

Actualmente, todo Ingeniero Técnico de Obras Públicas e Ingeniero Civil que se quiera dedicar a la profesión es bien recibido. Independientemente del sexo o de la edad (esto no ha sido así siempre), las circunstancias hacen que no existan las discriminaciones arraigadas del pasado y no tan lejanas. Os voy a contar un par de anécdotas en primera persona.

Rondaba el 2003 cuando, en unas jornadas de empresa en la Escuela, una compañera le preguntó a un CEO de una de las compañías sobre la política de contratación de mujeres, a lo que él respondió: “Las mujeres tenéis un problema: os casáis, tenéis hijos y anteponéis la vida familiar a la laboral”, algo impensable de decir hoy en día. 

En el verano de 2009, con la crisis económica en ciernes, fui a una entrevista de trabajo para Jefe de Obra, con vestido y tacones. La persona que me iba a entrevistar, al verme, me dijo que no se iba a la obra con este atuendo.  

Aparte de estas experiencias, cabe resaltar que el futuro de la profesión está en las manos de los que actualmente nos dedicamos a ella (independientemente del sexo). Pero, si pudiera ir hacia atrás, ¿elegiría esta profesión? ¿Cuántos de nosotros hemos dudado de nuestra vocación, no solo en los años malos, en los que nos tuvimos que ganar la vida como fuera, sino en la vorágine de la construcción, donde no se llega a plazos, no tienes vida fuera de la obra, estás solo y sin más satisfacción que ganarle dinero a algo que no es tuyo?

Cómo mejorar el futuro

Queridos compañeros, si no queremos extinguirnos como los dinosaurios tenemos que poner de nuestro lado:

  • Haciéndonos visibles en la sociedad. Tenemos que vender nuestra profesión, hacerla atractiva y cercana. En mi vida cotidiana cuando alguien se entera de que soy Ingeniera, lo primero que hacen es sorprenderse “¡Eres Ingeniera!”. Sí, soy Ingeniera y soy igual que tú, tengo dos brazos, dos manos… No soy un extraterrestre. 
  • Las asignaturas STEM (Matemáticas, Física, Química, Dibujo, Tecnología…) no captan el interés del alumnado. Los adolescentes (la gran mayoría) son perezosos carentes de ilusión por los estudios. Al profesorado, en gran medida, tampoco le gusta las asignaturas que imparten, lo que nos lleva a que ya desde que terminan la ESO las asignaturas que conforman los cimientos de nuestra carrera ya han perdido un porcentaje muy alto de posibles alumnos.
  • Es necesario despertar vocación en la juventud, motivarles para que encuentren en nuestra profesión algo que les ilusione y de lo que deseen formar parte de este mundo.
  • Actualizando los métodos de enseñanza. Seguimos sin implantar vanguardia en las aulas, con la metodología BIM, dejando la escuadra y el cartabón. En las ofertas de trabajo pedimos CAD, PRESTO, CIVIL 3D, HEC-RAS Project, BIM, GIS… Un sinfín de software que hemos tenido que aprender por nuestra cuenta.  
  • No es necesario convertir en un calvario la carrera del estudiante por mero capricho. Parece que cuanto más te hacen sufrir en la carrera más prestigio tiene el título, nada más lejos de la realidad. 
  • Hay que amoldarse a las circunstancias, hay que tener resiliencia. La juventud que nos sigue, por la formación que les han dado no tiene culpa, viene con lo justo e imprescindible (que sería un 50% de con lo que se llegaba a la Escuela hace 25 años.

La mujer en el futuro de la profesión

La presencia de la mujer en este mundo no es paritaria. Basándome en los datos de mi orla, fuimos un 35% de mujeres. Yo no recuerdo ser una minoría en la Escuela, las que estuvimos desarrollamos nuestra carrera al igual que nuestros compañeros, aunque más de un profesor nos hizo conocedores de su opinión al respecto de las mujeres en el mundo de los ITOP.

Hay que sembrar para recoger, creo que es necesario poner un buen escaparate para hacernos visibles, porque ahora nos toca vendernos. Hace 25 años, puede que hubiera gente con vocación por ser ITOP, pero en la actualidad no tenemos esa suerte. Podemos alumbrar muchos caminos si exponemos nuestras competencias en los colegios e institutos, haciendo partícipes al alumnado en actividades inmersivas dentro de la profesión: talleres estructurales, dinámica de fluidos (jugar con agua), resistencia de materiales… Mil actividades aplicadas a nuestra preciosa profesión donde puedan ver, de manera tangible, las cosas que ven en los libros y que para ellos “no sirve para nada”. No les falta razón, porque la principal razón para aprender es la necesidad.

No soy Ingeniera de cuna, no hay nadie en mi familia que sea Ingeniero, pero he de reconocer que a mis hijos les estoy empezando a sembrar semillitas para que el día de mañana florezcan. Me gusta mucho escuchar de la boca de mi hija ”yo de mayor voy a ser Ingeniera como mamá”. Hacer estructuras con Legos, jugar con agua y explicarles el Teorema de Arquímedes, explicarles el magnetismo, generar corriente con una dinamo, ver la dilatación de los cuerpos con la temperatura… pequeñas acciones que están en mi mano para divulgar la profesión.

Una de las actividades que me ha gustado mucho hacer es el taller científico en la clase de mis dos hijos. Cada niño reacciona de una manera diferente a los experimentos planteados y eso te sirve para ver cuáles son las cualidades innatas de cada individuo, independientemente de su género. 

En la mano de todos está la continuidad de esta profesión. Creo que las discriminaciones entre mujeres y hombres han disminuido notablemente en dos décadas y que podremos erradicar para que solo sea un mal recuerdo de tiempos pasados.

Os dejamos el link directo a la Society of Women Engineers para conocer más sobre este día.