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La adaptación de la Ingeniería Civil al paradigma ambiental

Miércoles, 07 Septiembre, 2022

En el mes de septiembre, la Fundación de la Ingeniería Técnica de Obras Públicas ha lanzado el I Premio “Carlos García Cuesta” a la Trayectoria Profesional para homenajear a aquellos Colegiados vitalicios que hayan destacado en la Ingeniería Civil durante las últimas décadas.

Con motivo de esta iniciativa, desde el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, hemos pedido colaboración a diferentes profesiones para conocer la visión que de nuestros Ingenieros Civiles se tiene en diferentes ámbitos. Se trata de estrechar lazos con compañeros de diferentes ramas, así como comprender la transversalidad de la Ingeniería Civil.

Comenzamos estas colaboraciones con el Colegio Profesional de Ambientólogos de la Comunidad de Madrid, COAMBM. La licenciatura primero y, posteriormente, el Grado en Ciencias Ambientales “deberán proporcionar una formación adecuada en los aspectos científicos y sociales del Medio Ambiente. Estas enseñanzas deberán permitir una orientación específica hacia los aspectos de gestión medioambiental, planificación territorial y ciencias o técnicas ambientales (Real decreto 2083/1994, de 20 de octubre).  

Teniendo en cuenta el papel que cumplen estos profesionales, hemos solicitado su participación para conocer mejor el papel de los Ingenieros Civiles en la Economía Circular y el compromiso que la profesión ha de adquirir para con el Medio Ambiente.

Os dejamos con esta colaboración a continuación, agradeciendo, de nuevo, al Colegio Profesional de Ambientólogos de la Comunidad de Madrid formar parte de la iniciativa. 

Economía Circular

La Construcción, a su modo de ver, la podemos considerar un pilar fundamental en el desarrollo humano, basándose en la urbanización y en la adaptación del medio a las necesidades que se han tenido como civilización y modificándose con el paso del tiempo. 

Sin embargo, la evolución que la humanidad ha ido incorporando en su ecosistema propio y su crecimiento exponencial, no han tenido en cuenta la integración de la naturaleza y de los espacios ya existentes.

Actualmente, han aparecido nuevos conceptos e ideas que han obligado a la Construcción y a la Ingeniería Civil a reinventarse y a adaptarse al nuevo paradigma ambiental. Uno de ellos es la Economía Circular, ésta se define como “un modelo de producción y de consumo que implica compartir, alquilar, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos existentes todas las veces que sea posible para crear un valor añadido. De esta forma, el ciclo de vida de los productos se extiende (Parlamento Europeo)”.

Teniendo claro el concepto anterior, existe una clara relación entre la Construcción y la Economía Circular. Esto se debe a la constante necesidad que tiene la construcción por el uso de recursos y de materias primas, que, en ocasiones, se consumen a un ritmo superior del que se generan, poniendo en peligro su disponibilidad para las generaciones futuras. 

Del mismo modo, la adquisición de estas materias primas lleva implícito de dónde vienen, cuál es el tratamiento inicial recibido, cómo se hacen llegar hasta su punto de destino eligiendo los diferentes medios de transporte necesarios y, finalmente, cuál es el material útil recibido para su uso.  

A lo largo de todo este proceso de obtención de producto final, donde se incluyen procesos de transformación, consumos de energía, agua, transportes, combustibles, etc., se puede observar que existe un amplio margen de mejora para que la Construcción incorpore en sus procesos los conceptos que la economía circular establece como base.

Estas cuestiones mencionadas llevan implícitas una serie de impactos o daños que, a nivel histórico, la Construcción ha venido cometiendo, ya sea por falta de interés, de conocimiento o de ámbitos regulatorios. A niveles generales, los impactos más frecuentes en el sector suelen ir ligados al consumo de energía, al consumo de agua, al uso de transportes, a la generación de residuos, a la generación de ruidos, a las afecciones de ecosistemas y a la contaminación de espacios. 

Con el paso del tiempo, se ha visto que estos impactos han tenido la necesidad de ser regulados para asegurar la continuidad de la actividad y de los ecosistemas. Estas regulaciones se han implementado, no solo a nivel nacional, sino que se ha instaurado un acuerdo común y se ha ido estableciendo en marcos normativos europeos e internacionales. E incluso a nivel empresarial, ya son varias las empresas que han decidido, por cuenta propia, aplicar procesos que ayudan a mitigar, reducir, o incluso eliminar los impactos asociados en la construcción. 

Vinculado a la Economía Circular, aunque no se encuentre directamente ligado a este concepto, se encuentra la Evaluación de Impacto Ambiental, EIA, que lo que busca es conocer la situación previa antes de empezar un proyecto para evitar dañar un espacio en la medida de lo posible, no solo en el momento de la realización, sino también a lo largo de su vida.

La responsabilidad de la Ingeniería Civil para el cambio de paradigma y la conservación de los entornos

Para que la Ingeniería Civil sea responsable en el cambio de paradigma ambiental que la sociedad está experimentando, es fundamental que los nuevos proyectos de Construcción afines a ella tengan en cuenta el diseño o ecodiseño de sus nuevos desarrollos, la inclusión de la I+D+i para buscar una nueva innovación y mejora continua y, finalmente, pero no menos importante, ésta debe buscar la adaptación al medio natural integrándose en él y no al revés, como se ha venido haciendo.

Fomento de la preservación medioambiental desde la Ingeniería Civil

En línea con lo dispuesto en la pregunta anterior, para fomentar la preservación ambiental, debe existir un compromiso real con el medio que les rodea. Se deben buscar soluciones ante los posibles impactos que generen los proyectos y/o los trabajos de Ingeniería Civil, siempre en línea con soluciones verdes, Nature-based solutions.

Siguiendo la línea del Parlamento Europeo, este tipo de soluciones están inspiradas y apoyadas por la naturaleza, siendo rentables, proporcionando a su vez beneficios ambientales, sociales y económicos que ayudan a crear resiliencia. Estas soluciones aportan más naturaleza, siendo ésta más diversa, así como características y procesos naturales a las ciudades y a los paisajes terrestres y marinos, a través de intervenciones adaptadas localmente, eficientes en recursos y sistémicas.

Por tanto, las soluciones basadas en la naturaleza deben beneficiar a la biodiversidad y apoyar la prestación de una serie de servicios ecosistémicos, ya sea en los medios naturales convencionales, como en las propias ciudades, que integradas en la Ingeniería Civil y en la Construcción ayuden como eje vertebrador a ambas en su adaptación al paradigma ambiental.

Autor. Colegio Profesional de Ambientólogos de la Comunidad de Madrid