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Grandes infraestructuras. El Puente de Londres

Lunes, 12 Septiembre, 2022

El pasado ocho de septiembre se produjo el fallecimiento de Isabel II, quien este pasado junio celebró sus 70 años en el trono. La muerte de la monarca dio inicio, de manera inmediata, a un estricto protocolo para los funerales reales, cuya duración es de 10 días naturales.

Este conjunto de trabajos para la consecución del homenaje final a la reina ha recibido el nombre de Puente de Londres, escogido por la propia Isabel. Al igual que otros miembros de la real familia inglesa, la reina seleccionó un punto destacado de la ciudad de Londres para nombrar el estricto protocolo que seguir. 

El Puente de Londres es, a menudo, confundido con el puente de la Torre de Londres, ubicado junto al conjunto de construcciones defensivas del mismo nombre y que se ha convertido en uno de los monumentos más visitados de la ciudad. 

No obstante, el Puente de Londres se encuentra a escasos metros de esta infraestructura y, al igual que la anterior, cruza el Támesis. A un lado, se encuentra la catedral de Southwark y, al otro, el monumento al gran incendio de la ciudad de 1666. 

En cuanto a su historia, ésta se remonta al Imperio Romano: “El primer puente sobre el Támesis en la zona de Londres fue construido por los romanos en el lugar actual alrededor del año 46 d. C. y estaba hecho de madera. La localización fue probablemente elegida por ser una zona óptima para construir un puente y a la vez tener aguas profundas con acceso al mar. El asentamiento y el puente fueron destruidos en una rebelión encabezada por la reina Boudica en el año 60 d. C. (Wikipedia)”. 

Tras el abandono de los romanos de Londinium, lo cierto es que la urbe quedó a la deriva y, con ella, el puente que, se presupone, era de madera. Ya en 1014, se vuelve a hablar de dicha infraestructura, ésta vez con motivo de los enfrentamientos de anglosajones y daneses. El rey Olaf hizo derribar la construcción, dando lugar a la canción popular “el puente de Londres se está cayendo”.

Posteriormente, el Puente de Londres sufrió dos nuevas rehabilitaciones y dos nuevos derrumbes. En primer lugar, en 1091, con motivo de una fuerte tormenta. En segundo, en 1136, por un incendio.

“Después de la destrucción del puente en 1136, su mantenedor Peter de Colechurch propuso reemplazar el puente de madera por una construcción permanente de piedra. Se impusieron nuevos impuestos para financiar el puente de piedra, y la construcción del nuevo puente comenzó en el reinado de Enrique II de Inglaterra en 1176. Se tardaron treinta y tres años en completar el puente y no estuvo finalizado hasta 1209, durante el reinado de Juan I de Inglaterra (Wikipedia)”. 

Esta remodelación supuso la condena del puente. Se construyeron viviendas, comercios y hasta una capilla encima del mismo, conllevando un gran peso para los pilares de la infraestructura. A menudo, el espacio que ocupaban las viviendas impedía el paso de los carruajes y de las personas, complicando el tráfico de la época. 

A toda esta actividad, se le unió una bastante más controvertida: la exposición de las cabezas de los ajusticiados por traidores a la patria. Toda esta vorágine, como no pudo ser de otra manera, hizo que el puente sufriera numerosos incendios y hasta una batalla durante la rebelión de 1450.

Esta situación acabó con el derrumbamiento, en 1758, de las casas sobre el puente, tras intentos de ordenamiento del tráfico por parte de las autoridades (organizando el paso de los carruajes por la izquierda).

“Hacia el final del siglo XVIII era obvio que el puente -tras 600 años- necesitaba ser reemplazado. Era estrecho, decrépito, y un peligro para el tráfico fluvial. En 1799 se inició una competición sobre diseños para reemplazar el viejo puente, lo que motivó que Thomas Telford propusiera un puente con un único arco de hierro extendiéndose 180 m. La revolucionaria naturaleza del diseño fue elogiada pero nunca se llevó a cabo dada la incertidumbre sobre su viabilidad y sobre la cantidad de terreno necesaria para su construcción (Wikipedia)”. 

Así, se creó un puente de cinco arcos de piedra y granito, que se inauguró en 1831. Con una longitud de 284 metros, su anchura fue incrementándose de los 15 metros iniciales a los 20. El resultado fue que, en 1968, el puente estuviera completamente inservible para los pilares originales y fuera vendido y reconstruido en Arizona.

Llegamos así a la estructura del puente actual. “El Puente de Londres actual fue construido por John Mowlem de 1967 a 1972 e inaugurado por la reina Isabel II el 17 de marzo de 1973. Tiene 283 m de largo. El coste de 4 millones de libras esterlinas fue asumido en su totalidad por Bride House Estates (Wikipedia)”. 

El Puente de Londres escribe estos días un nuevo capítulo a la historia de Reino Unido, dando el nombre a los actos de la despedida de la reina que inauguró su última reconstrucción. Una trayectoria de Ingeniería, social y política que, desde luego, muy pocas infraestructuras han vivido.