Actualidad

Ingeniería Civil para dummies. Las orejas peatonales

Viernes, 23 Diciembre, 2022

En la última entrega de “Ingeniería Civil para dummies” del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas de 2022, hablamos de uno de los elementos del urbanismo que fomenta la seguridad de los conocidos como usuarios vulnerables en el ámbito del tráfico rodado: los peatones. 

Nos referimos a las orejas peatonales. Éstas “permiten garantizar la seguridad peatonal en las intersecciones mediante la creación de superficies más anchas adelantadas, de forma que las bandas de aparcamiento no interfieran con el tránsito peatonal. También tienen la ventaja de favorecer el estrechamiento de los pasos peatonales y así disminuir la peligrosidad a la hora de cruzar una calle (Salamanca en Bici)”. 

Estas herramientas, que se disponen en los cruces de las calles, son muy utilizadas en el urbanismo, también en el actual. Entre las ventajas que presentan se encuentra el ordenamiento del aparcamiento (de tal manera que el peatón se asegura que el paso de cebra quede libre), así como reducir el espacio de calzada que el transeúnte ha de pasar. 

Además, se amplía el campo de visión del peatón, dado que no hay obstáculos en el área del cruce que impidan ver acercarse un elemento de tráfico rodado (coches, patinetes, etc.). 

En cuanto a la tipología de estas banquetas, éstas pueden partir la calle (con elementos como una diferente baldosa) o estar pintadas y pueden recibir el nombre de bahías, dada su forma y su funcionalidad, que no es otra que el de permitir un espacio tranquilo y seguro para el peatón. 

Ya en el informe “Recomendaciones de Movilidad Urbana Segura y Sostenible” de 2019 de la Dirección General de Tráfico, se recomienda el uso de las orejas peatonales para dos casos concretos.

En primer lugar, para la mejora de visibilidad del peatón: “Los pasos para peatones son emplazamientos de la vía que pueden presentar peligrosidad de atropello derivada de la confluencia del tráfico motorizado y peatonal. El mobiliario urbano o los vehículos estacionados en las zonas contiguas a estos pasos, reducen la visibilidad entre conductores y peatones, y con ello la distancia a la que se perciben mutuamente (principalmente niños y ancianos, como consecuencia de su estatura y capacidades físicas), incrementándose el riesgo de atropello”. Entre las medidas recomendadas, se encuentran las orejas, como una herramienta de ampliación de las aceras. 

En segundo, en lo relativo a la velocidad de los coches en ciudad. “Si los vehículos cuentan con más espacio del necesario para circular, lo hacen a una velocidad mayor en comparación con cuando se dispone del espacio imprescindible. Si el espacio disponible para realizar maniobras no está suficientemente acotado, puede dar lugar a comportamientos erróneos o ilegales que comprometan la seguridad de todos los usuarios del viario urbano”. En este sentido, la ampliación de las aceras (visto en el punto anterior) disminuye el espacio para el coche y, por tanto, obliga a los conductores a reducir la velocidad. 

Las orejas peatonales, ampliamente implantadas en las ciudades, cumplen así la misión de salvaguardar la integridad de los peatones. Esta línea se une a la seguida por la Unión Europea, que busca, con sus últimas medidas, limitar la velocidad en las urbes (actualmente en España, 30 kilómetros por hora por vías de doble sentido) y el acceso de los vehículos a áreas céntricas.