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¿Qué esperar en Ingeniería Civil en el año de las elecciones?

Viernes, 20 Enero, 2023

El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas vuelve a participar con Interempresas, concretamente en su revista de Obras Públicas, Ingeopres. En esta ocasión, nos hacemos eco de un tema de actualidad en torno a la Ingeniería Civil: el año electoral.

En España, en 2023, votaremos dos veces: en los comicios municipales y autonómicos en mayo y en los nacionales, en diciembre. 

En unos meses convulsos, donde la preocupación se centra en los picos de gasto de energía y en la inflación, lo cierto es que la Ingeniería Civil también tiene un papel muy importante en el voto final de los ciudadanos, así como en las campañas de los principales partidos políticos. 

Tal y como recogemos en el artículo de Ingeopres, si nos paseamos por los diferentes municipios de España, vemos cómo se ha incrementado la Obra Pública, con la mejora del pavimento, nuevos suministros (en algunos de ellos, con la implantación de la recogida neumática de residuos) y con la puesta a punto de parques y zonas verdes, entre otras acciones. 

“Y esta es la primera idea que hemos de analizar: cuán importante es la Ingeniería Civil como arma política y, por supuesto, cuánto valoran los habitantes la inversión en la misma para la mejora directa de su experiencia en la urbe”. 

De esta manera, no contamos con datos oficiales de la incidencia de la Ingeniería Civil en el voto del ciudadano, pero sí que conocemos la opinión general de la población: “el pueblo está muy sucio”, “el autobús siempre llega tarde” y “queremos más carril bici”.

Ante estas afirmaciones, que todos hemos oído en más de una ocasión, la Ingeniería Civil tiene un papel fundamental, especialmente en el municipio. También en el ámbito de la comunidad autónoma, con las competencias (ahora más que nunca con la cesión de Cercanías) en el transporte urbano e interurbano. 

Estos servicios básicos, que se consideran fundamentales, y su gestión son, por tanto, clave de la elección de un partido político u otro en los comicios municipales. “Pero, ¿qué sucede a nivel nacional? El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, analizó, hace semanas, la propuesta del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana para los Presupuestos Generales del Estado de 2023, que sirve de hoja de ruta en relación al gasto social de nuestro país”. 

Los Presupuestos Generales del Estado

Si bien de manera tradicional, los Presupuestos Generales del Estado han respondido a una estrategia de gasto política, este año esta idea se hace más fuerte con las elecciones a la vuelta de la esquina. 

Ya aprobados e iniciando su marcha, los PGE de 2023 plantean la Ingeniería Civil como fundamental para el desarrollo del país, con un techo de gasto que, en algunas partidas, no se había visto anteriormente (otro golpe electoral). 

Como se especifica en el artículo de Interempresas, “el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana cuenta con  21.273 millones de euros de presupuesto, lo que, según la Ministra Raquel Sánchez, generará 310.000 empleos y supondrán el 1,6% del PIB. Dentro de la marcada tendencia social (tal y como se ha publicado en la propia web del MITMA), se da principal prioridad a la eficiencia energética (especialmente a la relacionada con la vivienda), como no podía ser de otra manera, al ferrocarril (en sus versiones de servicio de pasajeros y de mercancías), así como a las carreteras. 

Dentro de estos puntos principales, es el ferrocarril el que más inversión se llevará en los próximos meses. Un sumatorio rápido nos indica que el tren contará con un presupuesto superior a los 8.600 millones de euros, frente a los 2.666 millones destinados a la carretera.

En este sentido, el ferrocarril se posiciona, tanto en España como en Europa, como la solución al transporte colectivo público sostenible. Dicha partida, de más de 8.600 millones, se dedicará a las ayudas y bonificaciones ya anunciadas y puestas en marcha (660 millones de euros), así como a la mejora y crecimiento de la infraestructura ferroviaria de nuestro país (con casi 8.000 millones de euros). 

Este último punto se centra, especialmente, en el incremento de la Alta Velocidad (con mejoras en los denostados servicios de Extremadura) y la llegada a Asturias, y con el despunte, por fin, de los corredores del Mediterráneo y del Atlántico. 

“En tema vial, la conservación se lleva gran parte del presupuesto total dedicado a estas infraestructuras, con 1.548 millones de euros, que ya se califica como el mayor de la historia (una vez más, campaña política de por medio)”. 

Recordemos que la carretera cuenta con una partida inicial de 2.666 millones de euros para la conservación, pero también para la tan esperada digitalización de estas infraestructuras, en pro de la mejor de la experiencia de usuario y del incremento de la Seguridad Vial, algo en lo que hemos fallado este 2022. 

Por último, dos puntos importantes en los Presupuestos Generales del Estado y en relación a la Ingeniería Civil. La Nueva Movilidad se lleva 860 millones de euros para la implantación de las Zonas de Bajas Emisiones, todavía en desarrollo, y para el incremento de 1.000 kilómetros de carril bici en toda España. 

La vivienda digna, entendida ésta por alquileres accesibles y por eficiencia energética en las casas. “Más de 3.400 millones de euros se invertirán en la mejora del parque inmobiliario actual, el más envejecido de Europa y con mayor necesidad de rehabilitación en materia energética. Pero también se habla de construcción, concretamente, de 100.000 viviendas en alquiler social o asequible”. 

Los planes de Recuperación, Transformación y Resiliencia y NextGeneration son los llamados a amortizar parte del gasto si bien, tal y como reclaman los principales agentes de la Construcción, las ayudas están llegando a cuentagotas. 

Para finalizar, el artículo recogido en Ingeopres, incorpora unas conclusiones clave para comprender este año electoral: “Hemos de esperar a que tanto los Presupuestos Generales del Estado como las iniciativas locales y autonómicas echen a andar para determinar no solo nuestro voto, sino cuánto pesa en el mismo la inversión en Ingeniería Civil. También el tiempo y los resultados electorales definirán el futuro inmediato de la profesión, especialmente en lo que concierte a licitaciones y Obra Pública”.

Artículo completo de Ingeopres, aquí.