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La Ingeniería Civil desde la perspectiva de edad y de género

Jueves, 09 Marzo, 2023

En el número 422 de Cimbra, la revista de Ingeniería Civil del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, contábamos con la participación de Noemí Enciso, una gran profesional de la Ingeniería Civil, Colegiada, que presenta un gran compromiso en la divulgación de la profesión entre los más pequeños. Queríamos conocer su perspectiva de género y de edad de la Ingeniería, desde su experiencia profesional. 

Introducción

Cuando desde el Área de Comunicación del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas me propusieron este artículo, tenía que saber, previamente, en qué punto nos encontramos. De esta manera, realicé una peque encuesta entre los más pequeños (los compañeros de clase de mis hijos de seis y ocho años), sobre algunos aspectos diarios a los cuales nos dedicamos los Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.

Mis preguntas eran muy sencillas: ¿sabes de dónde viene el agua que sale por el grifo? ¿Me puedes decir dónde van los desechos del baño? ¿Quién hace las carreteras? Son cosas que ellos hacen todos los días y entienden que es algo normal y sin más importancia.

Las respuestas fueron de lo más significativas: los más pequeños no supieron decirme nada, lo que en estadística se denominaría un “No sabe/no contesta”. 

Dentro de los mayores, hubo respuestas generalistas (entre ellas las de mi hijo): el agua que sale del grifo viene del mar y los residuos se van al mismo lugar, el mar. Otros, sin embargo, me contestaron que el agua llega al grifo por las tuberías y que los residuos se iban a las alcantarillas. Con respecto a la pregunta de ¿Quién hace las carreteras? La respuesta general fue “los obreros”.

Con esta pequeña encuesta, llegué a la conclusión de que éramos muy discretos en el desempeño de nuestra profesión. Somos invisibles ante una sociedad que da por hecho que todos los servicios y todas las infraestructuras de las que disfruta son algo que está ahí pero sin un porqué claro. 

Pero comenzamos por el principio. ¿Dónde estamos presentes en el día a día de los ciudadanos?

  • Abastecimiento y saneamiento de aguas. Convertimos las casas en hogares.
  • Regulación del tráfico, favoreciendo la relación entre los peatones y los vehículos.
  • Gestión de transportes y logística. Movemos los suministros necesarios desde el punto de origen hasta la puerta de las casas.
  • Adecuación de zonas urbanas. Generando espacios accesibles, reconvirtiendo espacios según los usos, hacemos parques y jardines y calles y avenidas.
  • Garantizamos los servicios de red eléctrica y de telecomunicaciones. 

En general, nos hemos acostumbrado a contar con una enorme cantidad de beneficios que ahora nos parecen imprescindibles. De hecho, cuando preguntamos “¿Qué te llevarías a una isla desierta?”, nadie contesta “un depósito de agua potable” o un “saneamiento”. 

Esto ha provocado que las profesiones que los niños tienen delante de sus ojos sean las de profesor, policía, bombero, dentista y médico, entre otras. En ningún caso ven un Ingeniero, dado que no hay ningún aspecto visual que nos identifique, más allá del casco y de los planos enrollados debajo del brazo (estereotipo que no deja de repetirse). 

De ahí el problema de que si no saben que existimos, ¿cómo van a querer ser Ingenieros/as?

¿Qué pueden hacer los ITOP para fomentar la profesión e incrementar la información sobre la Ingeniería Civil? 

Debemos hacernos visibles en la sociedad actual, algo que cuesta a nuestros profesionales. Debemos exhibirnos tanto en la construcción de nuevas infraestructuras como en el mantenimiento y en la explotación de las existentes. 

Cuando un niño explica que un tomate viene del supermercado, la primera impresión es el escándalo, haciendo un análisis de conciencia de donde tenemos que poner el remiendo a la educación de los más pequeños. Lo mismo ocurre cuando le preguntamos a un niño de dónde viene el agua y responde que del mar. No hay necesidad de contarle el Plan Hidrológico Nacional, pero tenemos que pensar que el ciclo del agua es cuanto menos necesario de aprender en las escuelas. 

Esta misma situación es extensible a las infraestructuras del transporte. Nadie se plantea cómo se llevan a cabo, su conservación y el porqué de su trazado. Obviamos, además, la importancia de su mantenimiento y conservación y la necesidad de contar con profesionales cualificados para llevarlos a cabo. 

La implantación de nuevas tecnologías en la Ingeniería Civil, más allá de mover tierra y verter hormigón, es un punto muy atractivo de cara a la consecución del incremento del número de matriculaciones en el Grado. 

A la hora de conseguir este objetivo, se deberían realizar jornadas divulgativas y acciones inmersivas a la profesión. Esto lo estoy aplicando en el colegio de mis hijos, donde realizo experimentos con objetivos cotidianos con las ciencias de nuestra profesión. 

Acciones esperables y deseables desde el ámbito público y privado para el fomento de las carreras STEM

“A los maestros de nuestros niños no les gusta la Ingeniería”. Se trata de una frase que pronunció Antonio Colino, Presidente de la Real Academia de la Ingeniería en la apertura de un acto relacionado con la cuestión de género.

Además de esto, la manera de enseñar las asignaturas de Ciencias no es la adecuada. Hemos de enfocarnos en lo tangible de estas ramas de conocimiento para hacerles llegar los conceptos básicos a nuestros alumnos. Las asignaturas STEM han de desmitificarse. No es aprenderse la formulación sino comprenderla e ir más allá. 

Tampoco ayuda la situación de las aulas, con una media de 25 adolescentes en clase, con un profesor que, cada vez más, carece de autoridad. Los docentes llegan, escupen el tema, mandan deberes y se van. Los alumnos, posteriormente, se quejan de que el profesor ni explica ni corrige los ejercicios, de que les tienen manía y pronuncian un discurso victimista en lugar de atender en clase y tener una actitud positiva en el aula. 

Estos estudiantes forman parte de la “Generación de Cristal”, que destacan porque la tecnología forma parte de su estilo de vida, tienen una baja tolerancia a la frustración, son sensibles al rechazo y a la crítica y sus pequeños esfuerzos les parecen triunfos. Además, sus habilidades están mayormente enfocadas hacia el campo audiovisual. Con esto es con lo que tenemos que apañarnos.

Hemos de adaptar la enseñanza de las asignaturas STEM a este público. Pero para querer aprender se ha de tener la necesidad de adquirir ese conocimiento. Si en la vida cotidiana no se da ninguna circunstancia que provoque aprender, nuestros jóvenes no lo van a hacer. 

De ahí que se necesite adaptar la manera de enseñar las áreas STEM con el uso de laboratorios, experimentos, planeando retos reales en los cuales puedan aplicar los conocimientos adquiridos. 

La realidad de estos alumnos es muy diferente a la de los profesores que imparten las asignaturas. Por ello, es fundamental realizar una crítica de los temarios para ofrecer conocimientos atractivos que les permitan tener vocación por estas áreas. 

Eliminación desde el ámbito público y el privado de la cuestión de género

Jamás me he planteado, como estudiante, no poder desempeñar una tarea por el mero hecho de ser mujer. Tengo dos manos, conocimientos y capacidad para hacer todo lo que me proponga. A mis hijos y alumnos les he inculcado el hecho de que, teniendo tus propias herramientas, no se tiene que depender de nadie. Esto se puede aplicar a cualquier ámbito. 

Los conocimientos que adquieres a lo largo de la vida son herramientas que vas metiendo en una caja. Si eres perezoso y no quieres que la caja te pese, no los tomarás. Si eres precavido, los guardarás. Llegará un día en el que te tengas que enfrentar a un problema con los objetos guardados en esa caja. 

No sucumbo a la idea de que las mujeres no pueden llegar donde quieran. Cierto es que tenemos un camino más complicado que los hombres, dado que la maternidad nos penaliza. Por ello, es fundamental mostrar ejemplos de mujeres STEM para alumbrar los caminos que, paso a paso, se van andando. Queremos más mujeres en áreas técnicas, pero tendremos que mostrarnos las que ya estamos dentro: la principal forma de aprender es la imitación. 

Esto implica es ir a las aulas y los centros de reunión de jóvenes para explicarles que no existe ninguna cláusula administrativa que impida matricularse en Ingeniería Civil. Mostrar a trabajadores desempeñando trabajos que antaño eran considerados masculinos ayuda a eliminar esa condición heredada de posicione según género. 

Las áreas STEM son duras, requieren un sacrificio y esfuerzo y éstos se deben ver recompensados cuando alcanzas la etapa madura de tu trayectoria profesional. Si los que estamos desempeñando la Ingeniería Civil no estamos satisfechos con el camino tomado, difícilmente vamos a animar a nadie más a que lo tome. Cambiar el discurso y volverlo positivo es una garantía de incremento de las matriculaciones en nuestro campo. 

Cifras destacadas

Datos extraídos de “La población joven y el sector de la Construcción” del Observatorio Industrial de la Construcción.

  • La encuesta realizada a 1.110 personas, escogidas al azar, con una edad comprendida entre los 16 y 29 años, determina que el 11% de los que se encuentran trabajando lo hacen en el sector de la Construcción, siendo el mayoritario el de servicios (un 60%). 
  • Los jóvenes que trabajan en la Construcción cuentan con un ratio de satisfacción superior a los que lo hacen en otros sectores (4 de cada 5).
  • Todos ellos, los empleados en el sector que nos ocupan, cuentan con un contrato, en su mayoría de asalariado. 
  • El ratio de lealtad de los trabajadores en la Construcción es del 65%, frente al 46% de otros sectores. A ello se le une el hecho de que más del 30% de los empleados califican su empleo con un 9 de 10. 
  • Una vez dentro, la Construcción convence, pero las principales barreras de acceso de los jóvenes a este sector es su consideración de un trabajo “duro” (en un 17,5%) y porque prefieren dedicarse a aquello que han estudiado (en un 17,5% de los casos). Por último, destaca que un 8,5% de los entrevistados (en este caso, mujeres), descartan el sector como potencial destino de trabajo porque es considerado un trabajo de hombres. 

Autora. Noemí Enciso Hernández. Ingeniera Técnica de Obras Públicas, Ingeniera Civil y Máster en Prevención de Riesgos Laborales, Seguridad, Higiene y Ergonomía.

Puedes acceder al artículo completo, recogido en el número 422 de Cimbra, en este link.