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Grandes infraestructuras. El canal de Urgel

Miércoles, 26 Abril, 2023

España está en plena sequía. Tal y como explica WWF España, la organización sin ánimo de lucro que enfatiza en los problemas medioambientales, España es la región europea que sufrirá una mayor desertificación en los próximos años: “La imagen de una España atrapada en la sequía se ha vuelto cada vez más habitual. Las previsiones climáticas apuntan a olas de calor y sequías más intensas y con mayor frecuencia, que harán cada vez más difícil garantizar suficiente agua, incluso para las personas. 

Las perspectivas empeoran aún más si tenemos en cuenta que con el cambio climático los periodos secos serán cada vez más largos e intensos. El Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX (2017) estima que los recursos hídricos disponibles en las diferentes cuencas hidrográficas se reducirán entre un 3% y un 7% de aquí a 2040 y un estudio de WWF (Water Risk Filter) traslada una imagen de la Europa de 2050 donde el 17% de la población europea corre un alto riesgo de escasez hídrica. España, junto con Grecia, será uno de los países que tendrán el mayor riesgo de sufrir estrés hídrico. Sevilla, Granada, Córdoba y Murcia sufrirán el mayor riesgo de escasez de Europa”.

Ante esta situación, desde los diferentes gobiernos autonómicos están tomando medidas. A las polémicas surgidas con motivo de Doñana, se une el cierre del canal de Urgel. Tal y como recogen los medios de comunicación hoy: “La tubería principal que irriga el Urgell, el Pla d'Urgell, la Noguera, las Garrigues y el Segrià ha dejado este martes al mediodía sin una gota de agua a 50.000 hectáreas de cultivo debido a la sequía que sufre Cataluña (Crónica Global)”. 

En relación a esta decisión, tomada por el Gobierno de Cataluña ante la falta de aguas, se destaca que “las compuertas principales del canal se han cerrado debido a las reservas extremadamente bajas de los embalses de Oliana y Rialb y la cuenca del río Segre.

Pero la infraestructura no quedará totalmente seca. En todo momento circulará una fina lámina de agua que servirá para abastecer a los municipios de las cinco comarcas leridanas donde viven unas 77.000 personas. Si bien esta agua solo se utilizará para uso doméstico, industrial y ganadero”. 

Esta situación ha puesto en valor el papel de la mejora de las infraestructuras y de la gestión de agua de nuestro país, con la mirada puesta en las desalinizadoras y en un incremento de la inversión en conservación de las construcciones ya existentes. También nos ha acercado al canal de Urgel, del que tratamos de conocer más en un nuevo artículo de "Grandes Infraestructuras" del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas.

“El canal de Urgel es una infraestructura hidráulica destinada básicamente al riego, que transporta agua desde el río Segre a los campos de cultivo situados en diferentes municipios de las comarcas de Urgel, Plana de Urgel, Noguera, Segriá y Garrigas, con una superficie regada total de unas 70 000 ha y da servicio a unos 77 000 habitantes (Wikipedia)”. 

De 144,2 kilómetros de recorrido, tiene su origen en el siglo XVI, cuando comenzó a plantearse, no siendo hasta 1862 su inauguración. De una primera actividad por parte de los musulmanes, con la construcción de acequias para el riego, siendo en 1506 cuando comenzaron a darse varios estudios, primero con Carlos I y, después, con Felipe II (a mediados de siglo), sin que llegaran a buen puerto.

Posteriormente, los propios vecinos ilustres de la región fueron los que propusieron, de manera continuada y en diferentes épocas, la construcción del canal para el riego: “En 1814, acabada la Guerra de Independencia, la Junta de Comercio de Barcelona volvió a ocuparse del canal, investigando el paradero del plan formado por Joan Soler i Faneca, que presentó su hijo Tomás en borrador, por no encontrar el suscrito por su padre. Los gastos de construcción de los dos canales con las acequias subalternas era de 4 000 000 de pesos fuertes (Wikipedia)”. 

Si bien las obras comenzaron tres años después, en 1822 se tuvieron que frenar con motivo de las dificultades económicas y técnicas. Por ello, se tuvo que abandonar la idea de la creación de un canal de navegación junto al de riego (un proyecto nunca acabado) y continuar únicamente con el meramente práctico, el de regadío. 

Un nuevo proyecto, paralizado en 1833 por falta de recursos, las guerras carlistas y un intento en 1847, con el empuje de vecinos del lugar y el beneplácito de la reina Isabel II. Todo este periplo de ideas y de planos en torno al canal no tuvo cese hasta la aparición de un gran terrateniente: “Fue entonces cuando Ignacio Girona y Targa, que tenía en Barcelona una casa bancaria y de comercio que giraba bajo el nombre de Girona Hermanos, Clavé y Cía. tomó las riendas del proyecto, pues había ido comprando muchas tierras en la zona, formando la finca del Castell del Remey. Ignacio Girona y Targa y su socio Juan Bautista Clavé, era naturales de Tárrega y estaban afincados en Barcelona desde 1800. Esta sociedad obtuvo del gobierno central la concesión de las obras del canal por Real decreto de 3 de noviembre de 1852. El 28 de diciembre de 1852 se autorizó la formación de la Sociedad Anónima Canal de Urgel, que dirigía Manuel Girona y Agrafel, quien fue el líder del proyecto a lo largo de toda sus construcción. Esta sociedad tenía por objeto la construcción y explotación del canal. La empresa familiar Girona Hermanos, Clavé y Cía. participaba en la nueva sociedad, a la cual pasaron la concesión que tenían por 100 años (Wikipedia)”. 

En 1853 inician los trabajos, finalizando éstos en 1861. Se trataba de una de las grandes obras de Ingeniería Civil de nuestro país, sorteando túneles, presas y accidentes geológicos de primer nivel. 

Este canal, que en realidad está formado por dos canales y cuatro acequias principales, cuenta con un ramal principal de 144 kilómetros, con acequias de 102,6 kilómetros. Mientras tanto, “El canal auxiliar no se comienza a construir hasta 1929 y es obra del ingeniero Carles Valmaña i Fabra. El canal auxiliar inicia su recorrido en el embalse de Sant Llorenç de Montgai y acaba uniéndose al canal principal en el término municipal de Artesa de Lérida, con una longitud total de 76,6 kilómetros”. 

Una infraestructura única en nuestro país que, esta semana, ha tenido que limitar su caudal para cerrar el regadío de una zona eminentemente agrícola. Una historia que se convierte triste para esta gran construcción del siglo XIX.