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El Ingeniero Civil en… La sequía

Miércoles, 24 Mayo, 2023

España está en riesgo. La sequía acuciante desde hace meses no mejora con las lluvias torrenciales que se están dando en el país, especialmente en la costa de Levante. Y los datos no son buenos. Tal y como determina la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET), “más allá del carácter ligeramente húmedo del invierno 2022-2023, al analizar las precipitaciones registradas durante los doce meses previos a marzo de 2023 se concluye que la España peninsular en su conjunto continúa en una situación de sequía meteorológica en la que entró hace más de un año, en enero de 2022. Aunque con las precipitaciones del invierno se alivió en parte la situación, todas las cuencas de acumulación, excepto las del Tajo, Júcar y Segura, se encontraban a finales de febrero de 2023 en situación de sequía meteorológica a doce meses. Si se amplía el análisis de las precipitaciones a los treinta y seis meses previos, el resultado es que España entró en una sequía de larga duración a finales de 2022, y continuaba en esta situación a comienzos de marzo de 2023. Las cuencas más afectadas por la sequía de larga duración son las del Guadalquivir, Sur y Pirineo oriental”. 

A esta situación, sumamos la reserva hídrica del país, que se encuentra al 44% y que resulta el dato más bajo desde 1995, según cifras del Centro de Estudios Hidrográficos del CEDEX. Esta entidad, además, suma una reducción de las cuencas hidrográficas de España de entre el tres y el 7% hasta 2040. 

Pero, ¿qué se está haciendo? En un nuevo artículo del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas para inGEOpres, la revista de Ingeniería Civil de Interempresas, analizamos las últimas medidas del Gobierno y la situación de nuestro país desde la perspectiva del papel del Ingeniero Civil. 

Nuevas medidas

El pasado 11 de mayo, el Gobierno aprobó el Real Decreto-ley 4/2023 “por el que se adoptan medidas urgentes en materia agraria y de aguas en respuesta a la sequía y al agravamiento de las condiciones del sector primario derivado del conflicto bélico en Ucrania y de las condiciones climatológicas, así como de promoción del uso del transporte público colectivo terrestre por parte de los jóvenes y prevención de riesgos laborales en episodios de elevadas temperaturas”.

“Entre las acciones  planteadas, se encuentran las de carácter fiscal, las directas al sector agrario, las de liquidez a las empresas del campo y, como no podía ser de otra manera, las relacionadas con el ámbito de la Ingeniería Civil”. 

Estas últimas se resumen, tal y como destaca Moncloa, en tres puntos principales: 

  • “Más agua, mejor gestionada y de mayor calidad.
  • Reutilización de aguas y apoyo a los regantes.
  • Actuaciones inmediatas y nuevas infraestructuras”.

Los principales organismos afectados por la sequía y que han promovido las nuevas acciones son el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Éstos apuestan, de esta manera, por la reutilización del agua urbana para segundos usos, fomentando el reciclado de la misma hasta alcanzar el 20% en 2027, el doble de lo que se está consiguiendo hasta ahora. 

El siguiente de los puntos destacados, el de las infraestructuras, es un tanto polémico. Mientras que en la Unión Europea se apuesta por la eliminación de construcciones tradicionales que podrían perjudicar el cauce de los ríos y del entorno natural, los países más acuciados por la sequía buscan soluciones alternativas. 

En el caso de España, se fomentan las infraestructuras en el ámbito de la hidrología, en plena desescalada de las presas: mientras que en el periodo 1960-1969 existían 240 en nuestro país, actualmente, en los 2000, contamos con solo 88. 

Tal y como explica el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas en el último número de inGEOpres, “la razón de la demolición de presas (en algunas fuentes, hablamos de hasta 108 en los últimos años) se debe a la Estrategia sobre Biodiversidad de la Unión Europea, que busca la reconexión fluvial y la eliminación de barreras en el discurrir de los ríos”. 

¿Y qué se va a hacer en España? Recogemos lo dispuesto por el Gobierno tras la aprobación del último decreto: “el Consejo de Ministros ha destinado 35,5 millones de euros a actuaciones de ejecución inmediata en las cuencas afectadas por la sequía para garantizar el suministro, como bombeos de emergencia o conexiones para el abastecimiento”. Además, continúa el escrito, “se declaran de interés general varias actuaciones en la costa mediterránea, de modo que el Estado central asumirá la construcción de desalinizadoras en Cataluña -una planta en Tordera, con un coste de 220 millones-, en Málaga y Almería -200 millones-, así como la intensificación de la reutilización en Alicante, con una inversión de 224 millones. Igualmente, se ha dado luz vede a la Sociedad Estatal de Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) para que comience a licitar la construcción de nuevas plantas desalinizadoras alimentadas por parques solares fotovoltaicos, en el marco de su segundo Convenio de Gestión Directa, que cuenta con una dotación económica de 600 millones”.

Unas soluciones de emergencia, pensadas para los próximos años que dependerán, una vez más, de la voluntad política. Esta emergencia se podría haber evitado con una estrategia continuada, de interés general y más allá de los partidos, de conservación de las infraestructuras hídricas de nuestro país.

El papel del Ingeniero Civil, en este ámbito, no es solo el de construcción de presas y de infraestructuras clave del agua, sino de gestión y de mantenimiento de las mismas, apostando por una línea de inversión comedida y continuada en el tiempo, frente a millonarios presupuestos de emergencia.

Al igual que sucede con las carreteras, debería tenerse en cuenta un presupuesto de conservación y de mantenimiento a lo largo del tiempo, con una visión a largo plazo de la Ingeniería Civil. 

“Un correcto estado de este tipo de infraestructuras garantiza su buen funcionamiento en épocas de estrés hídrico como el que estamos viviendo, reduciendo, además, efectos adversos a los propios del Cambio Climático: inundaciones, provocadas por precipitaciones extremas como las que está sufriendo Italia en parte de su territorio”. 

La estrategia

Para poder llevar a cabo políticas consecuentes con el problema de sequía que sufre España en los últimos meses, hay que tener en cuenta la experiencia y los conocimientos de dos grandes grupos de profesionales de nuestro país: los Ingenieros Civiles y los Agricultores.

Además, se ha de estudiar la política de la Unión Europea y la adaptación a nuestro país: ¿cuánto hay que modificar las estrategias internacionales planteadas en los últimos años? 

Primero fue la inclusión de la energía nuclear como fuente verde, algo contrario a lo establecido en España. Segundo, ¿debería ser la paralización de la demolición de infraestructuras clave como las presas? De momento, nuestro país ha frenado los trabajos previstos, a la espera de lluvia. 

 “Hemos de confiar y de apostar por la Ingeniería Civil de manera continua e independientemente de los partidos políticos, escuchando al sector de las Obras Públicas sobre las mejores soluciones para la gestión y para el almacenamiento del agua que, no olvidemos, es una fuente de vida primordial”. Y, por supuesto, pensar más allá del periodo electoral. 

Os dejamos el link completo al artículo en inGEOpres, aquí.