Actualidad

Semana Mundial de la Seguridad Vial: el reto de salvar vidas

Martes, 21 Mayo, 2024

Del 16 al 21 de mayo de 2024, se ha celebrado la octava Semana Mundial de la Seguridad Vial de la Organización Mundial de la Salud y apoyada por la Organización de Naciones Unidas.

El principal objetivo de esta semana es poner el foco en la prudencia de los conductores, pero también en las infraestructuras. Así, tal y como se destaca desde la web de la OMS, “Los traumatismos por accidentes de tránsito constituyen una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo. Cada año, provocan la muerte de, aproximadamente, 1,3 millones de personas y causan lesiones a 50 millones de personas. Son la principal causa de mortalidad entre los niños y los jóvenes de cinco a 29 años. Una de cada cuatro defunciones por esta causa afecta a peatones y ciclistas”. 

Para ello, desde esta entidad internacional, se ha planteado el Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial (2011-2020), que “contempla una meta ambiciosa: de aquí a 2030, reducir en un 50% las muertes y los traumatismos causados por el tránsito. Para prevenirlos, el plan propone abordar la totalidad de la infraestructura de transportes y adoptar medidas para garantizar la seguridad de las vías de tránsito, de los vehículos y de los comportamientos viales, además de mejorar la atención de urgencias”.

Pero, ¿lo estamos consiguiendo? Si atendemos a los últimos datos de la Dirección General de Tráfico en nuestro país, nos encontramos las siguientes cifras macro:

  • En 2023, se produjeron 448,7 millones de desplazamientos de largo recorrido en España, un 2% que en 2022. 
  • Un total de 1.145 personas fallecieron, una cifra inferior (en tres) al año anterior.
  • Las personas heridas graves ascendieron a 4.495, un 12% más que en 2022. 

Unos datos nada alentadores que nos hacen pensar sobre la irresponsabilidad, en muchos de los casos, de los propios conductores y pasajeros. De hecho, ha sido necesaria una campaña de uso del cinturón en 2024, dado que su uso no está 100% generalizado en nuestro país: “En abril de 2023, la Dirección General de Tráfico lo confirmó al presentar los resultados del proyecto Baseline, un programa europeo que implicaba a 18 países y que analizaba los progresos en seguridad vial a través de la monitorización de ocho indicadores, entre ellos, el uso del cinturón. Sus conclusiones aseguran que, en el caso del conductor y el acompañante delantero, el nivel global de uso del cinturón en España es del 96%, un valor que se sitúa en el rango medio-alto entre los países participantes en el proyecto. En las plazas traseras, el nivel de uso desciende al 94%. Buenas cifras, pero no son el tan deseado 100%. De hecho, en España el incumplimiento en el empleo del cinturón de seguridad sigue siendo, hoy por hoy, la quinta infracción más frecuente. Sólo en 2022 se tramitaron 105.996 denuncias a este respecto según los datos que tienen disponibles el Observatorio Nacional de Seguridad Vial”. 

En cuanto a los planes propuestos en Seguridad Vial para 2023, tal y como adelantábamos cuando hablábamos de la ONU, nos encontramos que también en España se ha llevado a cabo un programa específico para reducir, al 50%, las principales cifras de siniestralidad.

De esta manera, dentro de la Estrategia Seguridad Vial 2023, se destacan los siguientes objetivos:

  • “En 2030, reducir el número de personas fallecidas en un 50% respecto al valor base de 2019 (1.755).
  • En 2030, reducir el número de personas gravemente heridas en un 50% respecto al valor base (8.613, de acuerdo con los registros policiales)”. 

Herramientas para la reducción de accidentes

Para conseguir estos objetivos, la principal herramienta es el uso de normativa y nueva legislación que restrinja ciertas actitudes al volante y que protejan a los usuarios vulnerables, especialmente los usuarios de moto, bicicleta y peatones. 

Desde entidades internacionales como la OMS y la ONU, se incita a la implantación de velocidades inferiores, especialmente en entornos urbanos, como es el caso de España y sus 30 kilómetros por hora en el centro ciudad.

También lo relativo al desarrollo del transporte público, más seguro y sostenible, que reduce considerablemente la siniestralidad, especialmente en entornos altamente poblados.

¿Y qué más? Pues, por supuesto, la adaptación de las infraestructuras para las nuevas necesidades sociales. Así, el desarrollo de los carriles bici y de las áreas de paseo han de estar pensadas para proteger a los peatones y ciclistas del tráfico rodado, de tal manera que se creen espacios seguros para los usuarios más vulnerables. 

Además de ello, las carreteras han de contar con un presupuesto considerable de conservación, tal y como claman entidades como el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas. Un correcto estado de las infraestructuras evita accidentes de tráfico y permite un mejor uso de las mismas.

Por supuesto, la adaptación de las mismas a los nuevos vehículos y a las nuevas modalidades de transportes, como los Vehículos de Movilidad Personal que se están regulando a través de carriles especiales ya en algunas ciudades y mediante normativa especializada como la española.

En general, cuando hablamos de Seguridad Vial, lo hacemos desde una perspectiva holística, más allá de la Ingeniería Civil. La educación es el primer punto para conseguir la reducción de los accidentes de tráfico. A ello se unen, por supuesto, las políticas de fomento de transporte verde, colectivo y seguro, tal y como recomienda la OMS, y la correcta conservación de las infraestructuras ya existentes.

En definitiva, un plan integral, en el que los Ingenieros Civiles son los protagonistas, para hacer posible el Plan Mundial para el Decenio de Acción para la Seguridad Vial de cara a 2030.