El peor año de las infraestructuras (y solo es febrero)
Viernes, 30 Enero, 2026“Los últimos accidentes en las lÃneas ferroviarias en España nos deja un panorama desolador en nuestras infraestructuras, en otra época orgullo internacional. Y, ahora, ¿qué queda? El arduo trabajo de la IngenierÃa Civil en un doble camino: la conservación, que tanto tiempo llevan reclamando entidades como el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas; y la adaptación a cambios como el climático, con unas construcciones clave que ya se encuentran a la mitad de su ciclo de vidaâ€.
Asà da comienzo la nueva colaboración del CITOP en la revista técnica Ingeopres, para su número de febrero. No se trata de un artÃculo que busque hacer leña del árbol caÃdo, sino la reflexión y el análisis de cómo hemos llegado a este punto.
“Desde el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, no creemos que sea momento de reyertas polÃticas. Los Ingenieros Civiles estamos, exclusivamente, al servicio de la sociedad y nuestro trabajo es el diseño, la construcción, el mantenimiento y la gestión de infraestructuras clave. Para ello, se requiere inversión y un plan sostenible a largo plazo para la conservación de carreteras, aeropuertos, redes de saneamiento y agua y, por supuesto, ferrocarrilâ€.
AsÃ, abogamos por el “uso†de técnicos para la realización de tareas tales como la preparación de presupuestos reales y su ejecución, siempre con la mirada imparcial que da la IngenierÃa Civil y lejos de rifirrafes polÃticos.
Ante lo sucedido, esperamos que se tomen medidas en la rehabilitación de las infraestructuras clave, especialmente las más antiguas, y que se presenten inversiones reales al uso de estas: cabe recordar el incremento del tráfico ferroviario con la liberalización.
También, tal y como determina el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas en su artÃculo para Interempresas, hay que mirar no solo a lo monetario, sino al Cambio Climático, el cual ya está dando avisos importantes en el ámbito de la Construcción (recordamos el triste episodio de la DANA). ¿Y qué tenemos que decir ante esta nueva hipótesis?
El Cambio Climático y la IngenierÃa Civil
Según la Agencia Estatal de MeteorologÃa (AEMET), el tiempo ha cambiado en los últimos 50 años. En primer lugar, en lo relativo a las olas de calor: “al hablar de olas de calor, han ocurrido dos fenómenos de forma paralela en los últimos 50 años: por un lado, las olas de calor comienzan a introducirse con?mayor normalidad en el mes de junio?y, por otro lado, el número de dÃas registrados también?ha aumentado?considerablemente, sobre todo en la última décadaâ€.
En segundo, las precipitaciones, “se detectan cambios en los patrones de lluvia: ahora llueve menos dÃas al año y lo hace con más intensidad. Las lluvias torrenciales son más frecuentes e intensas en la vertiente mediterránea, junto con un incremento de la duración de los perÃodos secos en el sur peninsular (AEMET)â€.
Un nuevo contexto que no estaba planificado en el momento de la construcción de las grandes infraestructuras españolas. Estas, que siguen cumpliendo, se acercan en algunos casos a la mitad de su ciclo de vida. El 24,2% de las infraestructuras públicas españolas tiene más de 20 años, diez puntos más que hace una década. Asà lo indica el último informe “El stock de capital en España y sus Comunidades Autónomas. Evolución de la edad media de las inversiones y envejecimiento del capitalâ€, elaborado por la Fundación BBVA y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (IVIE). En concreto, el número de infraestructuras con más de 20 años de antigüedad se habrÃa elevado del 14,2% en 2007, hasta el 24,2% registrado en 2016, último año de análisis del estudio.
Si bien todos los sectores de la economÃa se adaptan a las nuevas reglas meteorológicas e imposiciones internacionales sobre, entre otros aspectos, las emisiones, la Construcción tiene una doble deuda moral. En primer lugar, por el consumo de materias primas, uno de los más altos. En segundo, “porque las infraestructuras suponen un pilar fundamental en el bienestar de los ciudadanos y cumplen con prestaciones muy ligadas a los derechos humanos, como el acceso a agua potableâ€.
Y vuelta al problema original: ¿cómo nos adaptamos a este nuevo escenario? Contamos con infraestructuras envejecidas (no malas, sino que requieren inversión) y un periodo de retorno que ha cambiado.
Este se entiende como “una estimación de la probabilidad de ocurrencia de un evento en un periodo de tiempo (Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas)â€. Un análisis estadÃstico en base a cifras anteriores, por lo que es harto complejo adelantar episodios tan dramáticos como los que estamos viviendo (inundaciones, terremotos, incremento de las temperaturas…).
“Por ello, se requieren nuevas lÃneas de investigación que nos permitan determinar una incipiente generación de infraestructuras, a partir de las ya existentes. Una amalgama de conocimientos analógicos y digitales que han de conformar construcciones que, con décadas de existencia, se han de modernizar para afrontar no solo un incremento de su uso (como ha sucedido con el tren), sino fenómenos meteorológicos inciertos y desconocidosâ€.
Asà da comienzo el 2026 en las infraestructuras españolas. Un nuevo reto para la IngenierÃa Civil y para la sociedad, que hace frente a un nuevo enemigo natural del que no hay datos conocidos.

