Actualidad

El Ingeniero Civil en… la política internacional

Martes, 26 Julio, 2022

En los últimos meses, desde el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas hemos analizado las repercusiones del conflicto armado en Ucrania desde el punto de vista social, económico y, por supuesto, de las infraestructuras. Así, en un artículo también incluido en Ingeopres, la revista de Obras Públicas de Interempresas, hablábamos del papel de la Ingeniería Civil
en la preparación de la guerra (con la destrucción de las construcciones básicas para cortar el paso al enemigo en su avance en la ocupación). También sobre cómo las infraestructuras básicas jugarían un rol fundamental en la reconstrucción de Ucrania, una vez finalizada violencia armada. 

Pero mientras el mundo espera el fin de la guerra, los países líderes ya se han puesto en marcha en el uso de la Ingeniería Civil para su incremento de poder en lo que ya se ha calificado como la nueva Guerra Fría. “Prueba de ello es el anuncio que han llevado a cabo los países miembros del G7, formado por Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Francia, Italia, Japón y Canadá. En la reunión mantenida el pasado 26 de junio, días antes de la cumbre de la OTAN en Madrid, se decidieron una serie de medidas para el desarrollo de países vulnerables en materia de infraestructuras. El plan, que ha recibido el nombre de Colaboración por la Infraestructura Global y la Inversión, “pretende impulsar el desarrollo de países de ingresos bajos y medios, fortalecer la economía global y la cadena de suministros”, tal y como ha declarado la Casa Blanca y ha recogido Europa Press”. 

Todavía con falta de información, ya han trascendido las primeras cifras: Estados Unidos aportará al proyecto 200.000 millones de dólares de un total de 600.000 millones de dólares. Tal y como recoge el diario Público y que se incluye en el artículo para Ingeopres, “Entre los pilares del plan están la lucha contra la crisis climática y la mejora de la seguridad energética con inversiones en infraestructuras con bajas emisiones, plantas de fabricación de baterías y el desarrollo de energía limpia (Público)”. 

Dos son los objetivos planteados por Colaboración por la Infraestructura Global y la Inversión. En primer lugar, la consecución de infraestructuras sostenibles y de servicios básicos en países con menos recursos económicos. En segundo, frenar la creciente influencia china en estados satélites. Desde hace décadas, el gigante asiático ha invertido en el ámbito de la Construcción en países ahora dependientes de su economía, como es el caso de Egipto. 

Bajo el nombre de “One belt, one road”, acuñado por primera vez en 2013, se establece una alianza al amparo de China que recuerda antiguos escenarios internacionales: “La “Nueva Ruta de la Seda del siglo XXI” representa una red de conectividad compuesta por corredores económicos marítimos y terrestres entre China, Eurasia, Oriente Medio, Europa y África (CIDOB)”.

Además de política, que es el tipo de alianza a la que estamos acostumbrados, lo cierto es que se está creando un sistema de dependencia que va más allá de las fronteras tal y como las conocemos y que busca la creación de relaciones de países interdependientes en las áreas de finanzas, comercio, I+D, medicina, ciencia y tecnología, cultura y, por supuesto, infraestructuras. 

“Todo esto, que nace de un enfoque un tanto occidental, ha chocado de manera directa con la posición del G7, que busca nuevos sistemas de influencia ante el imperialismo de Rusia y el apoyo de sus aliados, entre los que se encuentra China”, tal y como detalla el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas para Ingeopres. 

Principales acciones y consecuencias

Tal y como se comentaba anteriormente, todavía se cuenta con poca información sobre los planes que se han de llevar a cabo con el presupuesto planteado por el G7, de más de 600.000 millones de euros. No obstante esto, sí que se conocen algunos detalles y se han aprobado algunas iniciativas en materia de Ingeniería Civil. 

“Se trata de la construcción de las infraestructuras necesarias para el fomento de la alta velocidad en conexión de Internet entre Singapur y Francia, pasando por Egipto y el cuerno de África. Más de 17.000 kilómetros de recorrido y 600 millones de euros destinados a la creación e implantación de un cable submarino para mejorar las comunicaciones”. 

Esta serie de acciones, además de impulsar las construcciones básicas en todo el mundo, adelanta un nuevo orden internacional, ya mostrado en la última cumbre de la OTAN en Madrid, con la incorporación de Suecia y Finlandia. Además, hemos de recordar que Rusia, el gran aliado de Europa, ahora es el enemigo común. ¿Estamos ante una nueva Guerra Fría? 

“La inversión en bienes altamente beneficiosos para los habitantes de los diferentes estados, así como potenciar construcciones que mejoren la logística, las finanzas y el acceso a suministros básicos conllevan una colonización diferente a la acostumbrada. Se trata de una invasión más amable, en cuanto que proporciona bienes indispensables para el desarrollo económico y social de los países, pero que mantiene el fondo de las épocas anteriores. El nuevo orden mundial, con distinto traje pero con el mismo fondo, quizá piense más en las infraestructuras y menos en la generación de conflictos armados en países periféricos”.

Con los nuevos planes, tanto de la parte asiática como de la occidental, la Ingeniería Civil ha saltado al primer plano internacional, siendo una herramienta política fundamental en el nuevo “establishment”. 

“Se demuestra, una vez más, la importancia de la Construcción en el desarrollo de las sociedades, especialmente en lo referente al acceso a servicios básicos de una población que, según los últimos datos de la ONU, tienda a empobrecerse. Bajo el pretexto de las nuevas economías sostenibles, del gran pacto ante el Cambio Climático y de la mejora de las comunicaciones, la Ingeniería Civil toma el relevo de la política para hacer lo que mejor sabe: mejorar las condiciones de vida de las personas”. 

Puedes ver el artículo completo en la web de Ingeopres.