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Día Europeo sin Coches 2023: las ciudades de 15 minutos

Viernes, 22 Septiembre, 2023

El 22 de septiembre se celebra el Día Sin Coches, dentro de la Semana Europea de la Movilidad, promovida por la Comisión Europea.

Celebrada desde 1999, es en el año 2000 cuando, desde la Unión Europea, se fomenta esta iniciativa, que busca nuevas fórmulas para favorecer los desplazamientos sostenibles en ciudad y, por supuesto, la reducción de CO2. 

Las Zonas de Bajas Emisiones, los transportes verdes y la apuesta por las ciudades de 15 minutos son algunas de las medidas que se han ido implantando a lo largo de las últimas décadas para favorecer los objetivos planteados por, entre otras acciones internacionales, la Agenda 2030. 

Autobuses gratuitos, cortes de tráfico privado e iniciativas adicionales se llevan a cabo hoy en las principales ciudades europeas para impulsar el cambio de paradigma de la Nueva Movilidad.

Sin embargo, estas modificaciones, que ya se están produciendo, no siempre son sencillas de implementar, especialmente en lo relacionado con las mayores urbes. Los ciudadanos de París ya han solicitado que no se permita la circulación de patinetes privados por la ciudad y los atascos continúan protagonizando los desplazamientos a primera hora de la mañana. 

Así pues, ¿qué ha sucedido con las buenas intenciones en torno a, por ejemplo, la “ciudad de los 15 minutos”? Muy sencillo: su desarrollo no ha sido como el esperado.

Éstas se definen como “una propuesta urbanística que plantea diseñar ciudades en las que todos los servicios esenciales como supermercados, farmacias, escuelas, lugares de ocio y de trabajo, se encuentren a 15 minutos a pie, en bicicleta o en transporte público desde los hogares (MAPFRE)”. En cuanto a sus características, tal y como determina MAPFRE, éstas son:

  • Proximidad.
  • Movilidad sostenible.
  • Espacios públicos verdes. 

El objetivo es la posibilidad de ofrecer todos los servicios a los habitantes de las grandes ciudades sin que éstos se encuentren a más de un cuarto de hora. ¿Esto es posible? En el caso de París, ésta fue una de las primeras urbes en implantarlo. 

En un interesante artículo de “The Conversation”, María Teresa Baquero, Investigadora en el Departamento de Urbanística y Ordenación del Territorio de la Universidad Politécnica de Madrid y Patxi J. Lamíquiz, Profesor del mismo departamento, analizan las ventajas que se están produciendo en la “ciudad de los 15 minutos”, concretamente desde la perspectiva gala.

Dentro del estudio que están desarrollando, “Acc<15 Accesibilidad y Planificación para la ciudad de 15 minutos”, se analizan las consecuencias reales de este modelo en la división social de las ciudades.

Tal y como se especifica en el artículo incluido en “The Conversation”, “Uno de sus principales objetivos es recuperar parte del tiempo de los desplazamientos laborales y cambiarlo por tiempo de calidad para la familia, los amigos, el ocio y otras actividades personales que mejoran la calidad de vida y la salud. Para ello este modelo busca el reequilibrio del espacio público, mejorando la accesibilidad a pie, en bicicleta y en transporte público. Ello puede implicar recuperar espacio ocupado por el automóvil privado pero con contrapartidas positivas. Por ejemplo, existen evidencias de que la inversión en infraestructura para caminar y andar en bicicleta, además de promover una movilidad más sostenible, aumenta la cohesión social y el sentido de pertenencia. Además permite crear espacios de convivencia entre vecinos”.

Se incrementa la seguridad y se pone el foco en todos los barrios, independientemente de su renta. Así, se generan, de manera paralela, políticas de viviendas accesibles para la consecución de los objetivos de las “ciudades de los 15 minutos”. 

No obstante esto, este modelo no se puede tomar con una forma universal dado que, tal y como indican los investigadores nombrados, “su aplicación no puede ser homogénea, debido a los diferentes contextos culturales y geográficos, y requerirá un ejercicio específico de nueva planificación para adaptarla a los requerimientos de cada barrio, municipio o asentamiento”. 

Con toda esta información, llegamos a la desinformación y a las diferentes teorías en torno a la “ciudad de los 15 minutos”. En muchas ocasiones, como hemos analizado en el Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, el Urbanismo y la Ingeniería Civil son herramientas utilizadas en el campo político.

Así pues, existen corrientes que analizan las “desventajas” de esta tipología de ciudad en base a los siguientes puntos (El País):

  • Creación de guetos, con el cierre perimetral de los barrios, independientemente de su renta, lo que puede provocar la no inclusión de los ciudadanos menos favorecidos en entornos más amables.
  • Prohibición del vehículo privado en la ciudad, lo que dificultaría el acceso a centros comerciales y puntos de interés (no se puede obviar que los monumentos y el centro histórico no se puede replicar en todos los barrios).
  • Limitación de movimientos de los ciudadanos con la limitación del acceso a otras áreas de la urbe. 
  • Gentrificación: con el incremento del precio de las viviendas en los barrios con mayores servicios y la exclusión de sus habitantes tradicionales hacia la periferia. 

Todos estos supuestos continúan luchando en torno a la “ciudad de los 15 minutos”, dado que, como ya se comentaba anteriormente, la implantación de la misma requiere tiempo, organización urbanística y, por supuesto, voluntad de las partes. La adaptación a cada tipo de urbe, además, supone un incremento de la complejidad a la hora de hablar de este modelo como una realidad.

París es un buen ejemplo de “ciudad de los 15 minutos”, con servicios de transporte público punteros, pero falla en la inclusión social de todas las clases sociales racializadas en el sistema. No podemos olvidar, además, la pobreza del transporte, de la que hemos hablado previamente en el CITOP y que sigue siendo la realidad de muchas grandes ciudades: precios altos de movilidad y tiempo dedicado en urbes con unas periferias cada vez más grandes.

Hemos de esperar para conocer, con las políticas actuales que se están llevando a cabo, si éstas son positivas para acabar con la desigualdad en la movilidad de los habitantes de las grandes ciudades europeas.