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El Ingeniero Civil en… la Ciudad de los 15 minutos

Martes, 14 Septiembre, 2021

Del 16 al 22 de septiembre, la Comisión Europea celebra la Semana Europea de la Movilidad 2021, con la participación de 53 países involucrados en la creación de ciudades interconectadas a través de las nuevas fórmulas sostenibles de transporte. 

Con una serie de eventos que os contaremos con más detalle el mismo día 16, el fin último es la creación y la conversión de los núcleos urbanos en Ciudades de los 15 minutos. París ha sido siempre la gran defensora de este modelo de urbe, apodado por su alcaldesa, Anne Hidalgo, como el “Big Bang de la proximidad”.

Según recogía el pasado junio ABC, en un artículo dedicado a esta modalidad de residencia, la esencia de la Ciudad de los 15 minutos es “que todo lo importante para nuestro día a día esté en un radio de 15 minutos, andando o en bicicleta. También supone repensar la forma de moverse, de atravesar la ciudad, de explorarla y descubrirla”. 

Ciudad de los 15´ vs. las SmartCities

En este caso, las SmartCities están enfocadas a la aplicación de las nuevas tecnologías para el fomento de la movilidad dentro de la ciudad, sin tener tan en cuenta el concepto tiempo. En el caso de la Ciudad de los 15 minutos, no se aplican de manera masiva las nuevas herramientas (que también), sino la multiplicación de puestos de servicios básicos en los barrios, descentralizando las prestaciones básicas de las grandes ciudades, tales como administración, compra de comida y acceso a los medios de transporte.

Esta idea, que lleva décadas para implantarse de manera real en las ciudades, ha sufrido un impulso con motivo de la COVID-19 y de la limitación de movimientos: “La «Ciudad de los 15 minutos» ha tomado mucha fuerza en el mundo entero como respuesta a la crisis climática y en especial a la crisis sanitaria que ha obligado a limitar desplazamientos y a vivir de una manera diferente (ABC)”. 

En el caso de España, este modelo ya ha sido seguido por ciudades como Valencia, Pontevedra o Barcelona. En este último caso, se ha creado el modelo de “Supermanzanas”, que explican en la propia web del ayuntamiento: “El programa Supermanzanas da un paso adelante y se convierte en el modelo de transformación de las calles de toda la ciudad, con el objetivo de recuperar para la ciudadanía una parte del espacio que actualmente ocupan los vehículos privados. El objetivo es conseguir un espacio público saludable, con más verde, más justo y seguro, que favorezca las relaciones sociales y la economía de proximidad”.

Si bien este proyecto continúa en marcha, hace unos días se hablaba de la necesidad de adaptación a todos los colectivos sociales, también el de los mayores. Si en La Vanguardia se reconocía que estos microespacios todavía tenían pendiente la movilidad de los mayores, en El Periódico van más allá: “Un estudio de la Agencia de Salud Pública de Barcelona (ASPB) demuestra que en las burbujas urbanísticas se vive mejor, el ruido disminuye, la vida social en la calle se dispara y la contaminación baja. Eso se traduce en un mayor bienestar de los vecinos, pero con un importante efecto colateral, previsible, por otro lado, como es el incremento del precio de la vivienda. En el caso de Sant Antoni, con pisos de 85m2 por encima de los 2.000 euros al mes, o de 120m2 superando los 3.000”. Por ello, de manera paralela a la creación de Ciudades de 15 minutos, se necesitan nuevas fórmulas de urbanismo que vayan más allá, como es el caso de las viviendas sociales.

La calle del siglo XXI

A la hora de implementar los avances de la Ingeniería Civil en el nuevo urbanismo, desde el Ayuntamiento de Barcelona han establecido los siguientes elementos como primordiales para las Ciudades de los 15 minutos o las Supermanzanas:

  • Vida en la calle: uso prioritario de la ciudadanía. “Los vehículos son agentes invitados: podrán circular en casos excepcionales, a 10 km/h, y sin recorridos rectos, puesto que tendrán que girar a las esquinas”. Actualmente, este límite de velocidad, según la nueva normativa, es de 30 kilómetros por hora, con el doble fin de reducir siniestros y eliminar las emisiones. 
  • Plataforma única de fachada a fachada. “Se elimina la diferencia de alturas actuales entre la acera y la calzada, y se dedica todo el espacio de la calle al uso social, a las personas. El asfalto desaparecerá y el pavimento principal será el panot, actualizado según los nuevos requerimientos de resistencia. Para identificar edificios patrimoniales, equipaciones o lugares singulares se usará el granet, un material noble que en Barcelona ya se usa en los bordillos”. 
  • Explosión verde. “Las calles actuales dedican tan solo un 1% de la superficie al verde. Las futuras calles dedicarán como mínimo el 10%, con mucho más protagonismo del arbolado en el paisaje. Se calcula que en los 21 ejes previstos en el proyecto Supermanzana Barcelona habrá hasta 4.000 árboles nuevos. Los árboles ocuparán la parte central de la calle para poder crecer más y conseguir más frondosidad”. 
  • Una nueva infraestructura ambiente y un subsuelo más fértil. Al no contar con el tráfico rodado, el asfalto da lugar al uso de materiales sostenibles y que permiten el crecimiento de los árboles, favoreciendo suelos permeables y en beneficio del uso del agua. “Se crearán dos nuevas áreas de subsuelo vegetal para la plantación de verde: una de entre 6 y 7 m y otra de entre 2 y 3,5 m. La disposición de las dos franjas será asimétrica para buscar el máximo nivel de sol. Por otro lado, se pasará de un modelo que no hace ningún tipo de gestión del agua de lluvia a un modelo que gestionará el 30%. El agua se recogerá en las áreas vegetales, cosa que favorecerá su infiltración y retención. También se incorporarán sistemas fotovoltaicos para promover la autosuficiencia energética de los ejes verdes por captación solar”. 
  • Calles accesibles para todos. Para ello, se dispone un nuevo mobiliario urbano, especialmente en lo referente a la recolección de basura y al paso de servicios sanitarios y de emergencia. El paso de cebra pasa a ser central, permitiendo la estancia en la calle de los diferentes colectivos del barrio y dando prioridad, una vez más, al peatón.
  • Una nueva atmósfera a través del alumbrado. En este sentido, se busca una ordenación diferente, que no dé prioridad al tráfico de los coches. Un ejemplo de lo que se compartía, desde las redes sociales del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, en relación al proyecto de Ferrovial sobre el alumbrado inteligente: “Ferrovial, a partir de los datos históricos de movilidad basados en el uso de los móviles, ha creado una solución que adapta el alumbrado a ese tráfico real, no al potencial. Ello supone un gran ahorro de energía. La compañía de servicios cree que tanto su proyecto, Light As You Need (LAYN), como otros propios de las ciudades inteligentes, pueden beneficiarse del uso de datos en tiempo real, más allá de las estadísticas de los usos históricos”.
  • Nuevo mobiliario para fomentar los usos sociales, a través de las reuniones y de los juegos infantiles. Se trata de incrementar el espacio dedicado al ocio consciente y saludable, con especial protagonismo del deporte.
  • Fomento del comercio de proximidad. Una de las funciones sociales de la Ingeniería Civil es la construcción de infraestructuras para el abastecimiento de bienes y de servicios para la población. Entre ellos, la generación de áreas, como mercados, para la compra local, uno de los objetivos marcados por las Ciudades de los 15 minutos. 

Las grandes ciudades, se suman a estas medidas a través de un plan estratégico, donde es figura primordial el Ingeniero Civil, en el que los barrios de próximo construcción han de seguir los principios básicos de las Ciudades de los 15 minutos o las Supermanzanas. Pero, ¿qué hacer con las áreas ya construidas? Las Zonas de Bajas Emisiones, incorporadas en los Planes NextGenerationEU son soluciones más limitadas para las grandes urbes europeas, con siglos de desarrollo urbanístico.